A PROPÓSITO DE UNA CONDECORACIÓN…

 

LA ALCALDESA DIANA GISELA PRADA HERRERA IMPONE LA CONDECORACIÓN

Por Héctor Gómez Kabariq

En una muy generosa decisión, la Alcaldía de Zapatoca determinó el pasado fin de semana condecorarme con la Orden “Manuel Serrano Blanco” en razón a mis 45 años de periodismo, a mi hoja de vida y a los servicios prestados a ésta, mi tierra natal, en la cual estoy radicado desde ya algunos años.

La alcaldesa Diana Gisela Prada presidió el acto de imposición de la Orden, cumplido en el parque principal del municipio en el marco de la celebración de los 274 años de fundación de la localidad.

Con la venia de los lectores, por tratarse de un asunto personal, transcribo las palabras con las cuales esa inolvidable noche agradecí esta distinción :

“Recibir esta condecoración constituye un inmenso honor y un singular motivo de regocijo.

Porque se trata de la distinción de mi pueblo, el pueblo de mis mayores, el pueblo de mis querencias, el pueblo que llevo en el corazón y al que siempre he tratado de servir.

Y porque recibir de sus manos, doctora Diana Gisela, este reconocimiento a mi modesta hoja de vida tras 45 años de periodismo en radio, prensa y televisión, exhibiendo siempre con vigor la condición de zapatoca, me enaltece aún más.

Mis padres, valientes y ejemplares campesinos que labraron estas ariscas tierras, en el más allá también estarán celebrando el honor que hoy se le dispensa al  menor de sus ocho hijos.

Señora alcaldesa : en medio de los premios y condecoraciones que humildemente he recibido a lo largo de mis actividades periodísticas, siendo la más reciente la Orden Luis Carlos Galán Sarmiento otorgada por la Honorable Asamblea Departamental hace apenas unas semanas, esta de hoy la llevaré con el más profundo cariño y con el mayor orgullo hasta cuando, como dice nuestro himno, ‘mi alma halle paz bajo estos cielos, más preciosos que un madrigal’.

Comparto esta muy honrosa condecoración con mi esposa, con mis hijas, con mis nietas y nietos, con mis yernos; y la dedico a todos los amigos, entre éstos últimos de manera particular a quienes acá en el pueblo diariamente en la tertulia y en la recreación, toleran mis impertinencias, admiten mis defectos y perdonan mis torpezas.

Que Dios les compense tanta generosidad”.

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