¡ A TRABAJAR CON EL ENEMIGO !

ASÍ SE ODIEN, TENDRÁN QUE SOPORTARSE Y COADMINISTRAR LA CIUDAD DURANTE CUATRO AÑOS

ASÍ SE ODIEN, TENDRÁN QUE SOPORTARSE Y COADMINISTRAR LA CIUDAD DURANTE CUATRO AÑOS

Por Héctor Gómez Kabariq

Era previsible el enfrentamiento que están sosteniendo en Bucaramanga el nuevo alcalde Rodolfo Hernández y las mayorías del Concejo Municipal. No hay que olvidar que el primero en su campaña electoral tildó varias veces a los concejales de “sinvergüenzas, chantajistas y politiqueros”, en tanto que los segundos hoy están empeñados en mantener las vagabunderías de que gozaron bajo el gobierno de Lucho Bohórquez.

Pues ahora el alcalde Hernández tendrá que gobernar teniendo a esos concejales como coequiperos y los segundos tendrán que despojarse de las pecaminosas prebendas que les entregara Bohórquez a cambio de que fueran cómplices silenciosos de sus desaciertos y de sus torcidos.

El señor alcalde, poco ducho en el manejo de los asuntos públicos, deberá moderar su lenguaje; en tanto que los concejales deberán entender que las cosas cambiaron y que ya no podrán repartirse el gabinete ni manipular las licitaciones.

Eso de convocar manifestaciones de sus adeptos, el uno para que asusten a los concejales y los otros para que asusten al alcalde, no le hace bien a Bucaramanga, ciudad por la cual en sus campañas electorales todos juraron trabajar con esmero y dedicación.

Por andar en esas, ya se ha perdido el primer mes de este nuevo cuatrienio gubernamental.

El alcalde y los concejales deben aceptar que todos fueron elegidos para que se soporten recíprocamente durante cuatro años y que, así se odien, deberán compartir la responsabilidad de administrar a Bucaramanga en ese lapso. El alcalde no puede cambiar a los concejales ni los concejales pueden cambiar al alcalde, así lo estén deseando.

Les tocará, no como en la película de Julia Roberts, “dormir con el enemigo”. Tendrán que acostumbrarse a “trabajar con el enemigo” y durante cuatro años. Que mantengan sus diferencias pero que logren acuerdos sobre lo fundamental, como aconsejaba Alvaro Gómez Hurtado. Y que no se dejen azuzar de nadie.

En cuanto al asunto de las facultades especiales que por seis meses otorgó el Concejo al alcalde Hernández, (tiempo considerado insuficiente por el ejecutivo), lo mejor es que el gobernante empiece a usarlas antes de que se extinga este semestre. Y si en Junio lo considera necesario y prudente, pues que en ese momento solicite una prórroga de las mismas a ver qué responden los corporados. Lo demás es perder un tiempo vital en el manejo de la ciudad.

Los problemas que afronta Bucaramanga no dan espera y el lastre que dejó como herencia Lucho Bohórquez requiere correctivos urgentes.

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