“… AL ESCUCHARLOS, SE REÍA, SE REÍA Y SE REÍA…”

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

El muy alto grado de desprestigio a que han llegado los partidos políticos en Colombia producto de los escándalos de corrupción en que todos se han visto envueltos, llevará a que el año entrante tengamos una elección presidencial sin antecedentes en el país.

Ningún partido por sí solo tendrá la opción de ganar la Jefatura del Estado y todos los candidatos con posibilidades de triunfar se inscribirán por firmas. Veamos.

El partido de la U será disuelto antes de las elecciones por el Presidente Santos, debido al elevado número de sus funcionarios y corporados que han sido destituidos o que están en la cárcel y debido al creciente nivel de impopularidad del mandatario.

Cambio Radical no tendrá candidato para no tener que dar explicaciones por sus 349 sancionados y los 41 dirigentes elegidos con su aval que han sido destituidos.

El Centro Democrático está propiciando una mescolanza de fuerzas para finalmente seleccionar “al que diga Uribe”, como dicen las encuestas.

El partido Liberal, cuyo último presidente fue Ernesto Samper elegido hace 20 años con dineros del narcotráfico, tampoco tendrá candidato. Le da vergüenza. Además sus votos no le alcanzan para elegir un presidente de trapo rojo.

El partido Conservador, que ya perdió la vocación de poder, no tendrá candidato. Sus líderes entienden que su poder electoral no les da para tanto. Los partidos Verde, Opción Ciudadana, Polo Democrático y el de las FARC, son minoritarios y no tienen fuerza política para ganar la Presidencia.

Y en materia de candidatos, quienes se erigen con posibilidades han anunciado que se inscribirán por firmas a nombre de grupos ciudadanos. Tal es el caso de Germán Vargas, Alejandro Ordóñez, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Clara López, (Clara, no Claudia López la gritona que no tiene la más mínima posibilidad de ganar). Ellos son militantes de los actuales partidos, pero el desprestigio de esas colectividades no solo los debilita sino que les produce sonrojo. Los candidatos se inscribirán con firmas, pero estarán apoyados por sus partidos. La misma ‘pomada’ con diferente nombre.

Hay una coincidencia en el discurso de los candidatos : su principal promesa consiste en luchar contra la corrupción y extirpar este cáncer que se ha tomado al país.

Como diría el poeta español Emilio Carrere : “… al escucharlos, un espíritu burlón que entre las sombras había, se reía, se reía y se reía…”.

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