CAMPANAZO PARA UNA IZQUIERDA UNIDA Y UNA DERECHA DIVIDIDA (POR RAFAEL SERRANO PRADA)

RAFAEL SERRANO PRADA

Por Rafael Serrano Prada – Director EL FRENTE –

Un lobo con piel de oveja encabeza las encuestas de opinión contratadas con la firma INVAMER por parte de la Revista Semana, Caracol Televisión y Blu Radio.

Conocida la cercanía del candidato presidencial Sergio Fajardo Valderrama con los sectores de la izquierda radical y su poca consistencia en materia ideológica, debemos entender que hay gruesos nubarrones en el horizonte nacional, cuando empieza a definirse la intención de voto de millones de colombianos que concurrirán a las urnas para elegir el sucesor de Juan Manuel Santos Calderón, autor de un indescifrable proceso de paz que ha colocado en aprietos las finanzas nacionales y el futuro político de la nación.

El país anestesiado por el Proceso de Paz, cuya destorcida puede conducir al recrudecimiento de la guerra, empieza a presentar un escenario político complejo, donde los movimientos y partidos políticos de izquierda están adoptando una estrategia coherente para la conquista del poder, en aplicación de las distintas formas de lucha, mientras una derecha dividida en tres grupos representados por el Centro Democrático,  el partido Cambio Radical y el partido Conservador, juega a la división suicida, con tal de cobrarle al candidato Vargas Lleras la fidelidad que ha mantenido con el gobierno saliente.

En el arte de la política puede darse una alianza nacional y definitiva de los sectores que han respaldado abiertamente el proceso de paz, que divide a los colombianos, para escoger entre Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Gustavo Petro Urrego, el posible sucesor del presidente Santos, mientras en la otra orilla, los conservadores despistados, los uribistas enfrascados en la mecánica electoral que los divide y el ex procurador Ordóñez, que sigue metido en la utopía de ganar la presidencia de Colombia, dividen por tres lo que simplemente debería ser una gran alianza para salvar el país de la encrucijada en que se encuentra, teniendo la posibilidad de un entendimiento con Germán Vargas Lleras, el más experimentado de los candidatos presidenciales.

El presidente Juan Manuel Santos terminará su período y se irá del país a disfrutar del palacete en Londres, que adquirió con sus ahorros, como parte de su vocación por las ciencias económicas, a disfrutar la pensión vitalicia que le otorga la Constitución Nacional,  a dictar conferencias como Premio Nobel de Paz, mientras en Colombia nos quedamos sufriendo la amargura causada por la indiferencia y por la feria de vanidades que está ocultando las verdaderas intenciones de los sectores de derecha.

Tendríamos que llorar sobre la leche derramada por la falta de visión para analizar la encrucijada política en que se encuentra Colombia, donde la guerrilla desmovilizada tiene muy buenos aliados en las campañas electorales de Sergio Fajardo, Gustavo Petro y también en la campaña liberal del ex ministro Humberto de la Calle Lombana, que después de convivir cuatro años con la cúpula guerrillera de las FARC en las negociaciones de paz de La Habana, puede llegar a ser el puente de la unidad definitiva de los partidos de izquierda, para derrotar a quienes hemos venido defendiendo, en mayor o menor grado, el derecho a la propiedad obtenido a justo título, la unidad de la familia, los derechos adquiridos y toda la tradición de un país que construyeron los partidos históricos, hundidos en el fango de la corrupción y la anarquía.

El propio presidente de la República, Juan Manuel Santos, parece dispuesto a pisotear la Constitución Nacional para entregarles otras dieciséis curules en la Cámara de Representantes a las guerrillas de las FARC, disfrazadas con el ropaje de la mentira para reivindicar a las víctimas de la violencia, cuando esas curules, constituyen un golpe de audacia para engañar al pueblo colombiano y aumentar los espacios de la representación que tendrán los integrantes del Frente Alternativo Revolucionario del Común” (FARC) para el llamado “gobierno de transición” que los conduzca a la toma del poder en Colombia.

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