CARTA ABIERTA DEL MÉDICO Y COLUMNISTA JAIME FORERO GÓMEZ AL ALCALDE DE BUCARAMANGA

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

Perdón que le hable en lenguaje coloquial. La última vez que lo mencioné en una columna me tildaron de “lambón y servil”.

Nuestra ciudad es una de las más contaminadas de Colombia. La carencia de vías, el exceso de carros y motos, las nuevas viviendas, escuelas y colegios a menos de 50 metros de una avenida, edificios de más de 5 pisos en áreas que eran prohibidas, el tercer carril, el tipo de materiales que se usan en la actualidad en construcción y muchas más, son culpables de esto.

Alcalde, quiero insistirle en algo: la leucemia es un cáncer infantil producido por respirar material particulado fino menor de 2.5 micras producto de la combustión de materiales como la gasolina y el carbón. A los padres actuales y futuros abuelos poco les importan las recomendaciones preventivas hasta que aparece el cáncer en alguien y ahí, no podemos hacer nada.

Alcalde, parece increíble, pero el material formado por la explotación del carbón en La Jagua, está ya ayudando a la contaminación ambiental de la ciudad pero a nadie le interesa.

Hay que contarle a sus allegados y amigos del concejo que todo ese material que inhalamos al vivir o trabajar en el centro de Bucaramanga, Ciudadela o vecinos del “tercer carril”, nunca sale del cuerpo, y cuando en el futuro cercano y Dios no lo quiera, nuestros hijos o nietos tengan leucemia, es culpa de ese humo de los carros y motos; eso se llama epigenética y es culpable de la mayoría de enfermedades actuales. No desista de la idea de peatonalizar y arborizar.

Alcalde, usted es el único que puede prevenir esta epidemia de enfermedades. Las generaciones actuales y futuras se lo agradecerán. Aprendamos de Medellín.

Todo lo que hagamos hoy para disminuir la contaminación ambiental se verá en el 2030. Si le añadimos el mercurio que quieren que tomemos en el agua al permitir minería a cielo abierto en Santurbán, la cantidad de cáncer, enfermedades neurodegenerativas y malformaciones que tendrán las próximas generaciones no tendrán solución.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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