¡ CÓMO NOS DUELE LA MUERTE DE ALVARITO !

ALVARO ALFÉREZ TAPIAS

Por Héctor Gómez Kabariq

Nos duele el alma, se nos espantan las palabras y se nos arruga el corazón. Se ha ido para siempre nuestro amigo y compañero de muchas batallas, el periodista y locutor Alvaro Alférez Tapias. Alvarito, como le decíamos los más cercanos.

Una agresiva enfermedad acaba de poner fin a su existencia en Bucaramanga, cuando estaba bordeando los 72 años de edad.

Fue un batallador como nadie al frente de las cámaras y de los micrófonos desde finales de la década de los sesenta, cuando comenzó sus actividades en Radio Atalaya, inicialmente como director y presentador de su propio programa deportivo.  En ese entonces éramos vecinos en el barrio La Joya de Bucaramanga y compartíamos juegos y aventuras juveniles con sus hermanos Justo y Edgar, bajo la tutela de sus padres Justo y Mercedes.

Luego incursionaría en el periodismo político, realizando programas en Bogotá, Barranquilla, Cúcuta y Bucaramanga. Se involucró tanto en la política que hasta llegó a ser Congresista por el departamento de Santander. Por cierto que la política fue la causante de más de una de sus decepciones y de sus afugias económicas.

Trabajaba con pasión y sin freno. Así como todos sus programas los bautizaba “De Frente con Alvaro Alférez”, igualmente de frente era que acometía todos sus empeños. No andaba con rodeos y no conocía ni la fatiga ni el descanso.

Fue tal vez el más polémico hombre de radio y televisión de las últimas décadas en este departamento. Cuando estaba al aire expresaba todo lo que pensaba, sin ningún ocultamiento. Y era capaz de realizar él solo, un programa de hasta dos horas y tres horas.

Su estilo era abierto y sin tapujos. De ello fui testigo cuando realizamos conjuntamente programas de noticias y opiniones en los canales TRO y TVC y en Todelar Bucaramanga. Además de interesante, era hasta divertido compartir con él micrófonos y cámaras por la forma desenfrenada, llena de simpáticos apuntes y sin ambages, como abordaba todos los temas. Su formato era único.

Las amenazas y los hechos que lo acosaron producto de su trabajo periodístico, lo obligaron a deambular durante largos años acompañado de escoltas. “Por mí no me importa… que me den”, me decía. “Pienso es en mi mujer y en mis hijos, que no vayan a quedar desamparados”, agregaba. Porque su mayor preocupación y la mayor razón de su vida, siempre fue su familia.

Alguien decía que la gente solo muere cuando la olvidan. A Alvaro Alférez Tapias, Alvarito, jamás podremos olvidarlo. Y mucho menos quienes tuvimos ocasión de ser sus amigos, colegas y compañeros durante tantos años.

¡ Cómo nos duele que se haya ido !

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