LO BUENO Y LO MALO DE LOS “PRESIDENCIABLES”

SERGIO FAJARDO, GUSTAVO PETRO, GERMÁN VARGAS, IVÁN DUQUE Y HUMBERTO DE LA CALLE

A medida que se definen los nombres de los candidatos presidenciales y aparecen más encuestas sobre la intención del voto de los colombianos para los comicios del año entrante, crece más la expectativa por conocer cómo son realmente los aspirantes a suceder a Juan Manuel Santos.

Conocerlos, pero no como los transforman y maquillan sus asesores de imagen, sino como realmente son.

He aquí un apretado resumen de lo bueno y lo malo que tienen quienes hoy aparecen con alguna posibilidad de llegar a la Presidencia de Colombia.

SERGIO FAJARDO. Tiene buena imagen; fue un buen gobernador de Antioquia; es uno de los favoritos; no registra antecedentes vergonzosos; no tiene filiación partidista lo cual le permite ganar adeptos en diferentes sectores; y su estilo descomplicado lo acerca a la comunidad. Pero en sus propuestas es indefinido; no se sabe realmente qué es lo que quiere hacer; a veces es de izquierda y a veces de derecha; algo oportunista; confuso a la hora de hablar, y sus principales promotores son dos figuras que tienen amplio rechazo: los senadores Claudia López y Jorge Robledo.

GUSTAVO PETRO. Es un buen tipo, en las encuestas también es otro de los favoritos, es frentero, se identifica sin tapujos con las clases bajas, fue un muy buen Senador, es convincente al exponer su programa y tiene claras sus metas.   Pero el país no olvida que fue líder del M-19, (grupo guerrillero que sacudió a Colombia con actos muy sanguinarios en las décadas de los años 70 y 80); lo identifican como partidario del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro del cual nunca se ha desmarcado; tiene pendientes algunos procesos fiscales derivados de cuando fue alcalde de Bogotá; y es pendenciero y buscapleitos con los políticos y los periodistas que lo cuestionan.

GERMÁN VARGAS LLERAS. Conoce bien el funcionamiento del Estado y del gobierno; en su cabeza “cabe el país”; es un hombre serio; ganó buena imagen como Vicepresidente del gobierno de Santos; y tiene una buena bancada parlamentaria que lo está apoyando. Pero es arrogante, déspota, malgeniado, agresivo y humillador; le fastidia acercarse al pueblo; resultó ambivalente pues ahora está criticando lo que defendió cuando era Vicepresidente; siempre ha sido aliado de las clases oligárquicas y dominantes del país; y sus programas no están enfocados a beneficiar a las clases media y baja de las cuales hacen parte la mayoría de los electores.

IVÁN DUQUE. También es un hombre serio y convincente; domina temas vitales para la nación como la economía y el orden público; es el candidato del uribismo; no tiene episodios judiciales en su hoja de vida; es una figura fresca y renovadora, y ha sido un buen Congresista. Pero casi nadie lo conoce; a seis meses de las elecciones puede pasar desapercibido en las plazas y calles del país; nadie sabe qué está proponiendo; no tiene vida propia; y así como ser el candidato de Alvaro Uribe lo favorece en unos sectores, también lo perjudica en otros pues además de vérsele como un mandadero del expresidente, el uribismo también tiene una amplia franja de opositores.

HUMBERTO DE LA CALLE.  Figura de amplio reconocimiento nacional; encabezó la comisión de paz que logró el desarme de las FARC; habla sin tapujos; sabe cómo funciona el gobierno; su imagen desfavorable tiene índices muy bajos; y puede lograr acuerdos políticos con otros grupos en los cuales no tiene resistencia.  Pero nadie sabe cuál es su programa político; la gente lo ve como un simpatizante de las FARC; lo perjudica su cercanía con el presidente Santos y la defensa que hace del gobierno; no tiene carisma; hace parte de la vieja y desgastada clase política; y su partido, el partido liberal, está muy desprestigiado.

MARTHA LUCÍA RAMÍREZ. Fue una buena ministra de Defensa; también domina los temas económicos; su condición de mujer le genera simpatías; su hoja de vida es pulcra; además de los conservadores tiene seguidores en otros partidos; aparece bien ubicada en las encuestas; y cuando “se ha hecho contar” ha obtenido resultados muy favorables.  Pero es gaseosa y dubitativa; no transmite con claridad sus mensajes; en las provincias no tiene un buen respaldo; carece de bancada parlamentaria; su discurso no le dice mayor cosa a las clases bajas; y el electorado colombiano sigue siendo machista.

Uno de los seis candidatos anteriores será el próximo Presidente de Colombia.  Quedan otros nombres en la contienda pero sus opciones están prácticamente descartadas, entre ellos, Alejandro Ordóñez, Juan Carlos Pinzón, Clara López, Rodrigo Londoño (alias Timochenko) y Piedad Córdoba, quienes están por fuera del abanico de los verdaderamente presidenciables, y seguramente dividirán sus afectos entre los seis primeros.

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