CRÍMENES Y CASTIGOS

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

En Colombia, país que vive de la inmediatez de los hechos para rápidamente olvidarlos, se ha vuelto a hablar de la posibilidad de endurecer los castigos a los autores de delitos atroces, yendo de la cadena perpetua a la pena de muerte.

Son majaderías.  Acá lo que se necesita es que, sin contemplación alguna,  apliquen las leyes que ya están vigentes. Es decir, que la justicia opere. En Colombia hay demasiadas leyes; lo que no hay en Colombia es justicia.

Ya está aprobada una pena de 60 años de cárcel para criminales como los asesinos de los cuatro hermanitos de Florencia, Caquetá. Si una persona de 25 o 30 años de edad es condenada a 60 años de cárcel, ello implica cadena perpetua pues seguramente habrá de morir tras los barrotes, de acuerdo con las expectativas de vida de este país.

Lo que ocurre es que en la práctica esas penas no se cumplen. Precisamente, uno de los asesinos de Florencia ya había sido condenado a más de 20 años por otro crimen, pero fue liberado “por buena conducta” cuando escasamente había cumplido la tercera parte de esa pena.

Y en cuanto a la pena de muerte. Se imaginan lo que podría ocurrir en este país lleno de yerros judiciales ?.  Con suma frecuencia recobran la libertad personas que han sido condenadas a largas condenas por crímenes atroces, tras comprobarse que eran inocentes. En algunos casos, los han condenado hasta por ser homónimos de los verdaderos criminales.  Qué tal que les hubieran aplicado la pena de  muerte ?.

Si a los jefes paramilitares que se desmovilizaron les hubiesen aplicado las penas vigentes por sus horrendas masacres, cada uno debería purgar unos 50 o 60 años de cárcel. Pero la pena mayor acordada con ellos fue de 8 años. Y lo mismo ocurriría con los guerrilleros de las FARC que están adelantando un proceso de paz con el gobierno.  Pero para estos ya se tiene contemplada la “justicia transicional”, excluyendo las penas físicas de cárcel.

No hay que olvidar que en Colombia tanto los paramilitares como los guerrilleros han cometido crímenes peores al asesinato de los cuatro hermanitos de Florencia. Lo que ocurre es que la gente los ha ido olvidando.

Esas voces “estupefactas” que hoy sugieren cadena perpetua o pena de muerte, obedecen a oportunistas interesados en obtener pantalla y titulares en los medios. Que los jueces apliquen y hagan cumplir las penas que ya están en los códigos y punto.

Coletilla: ¿ A propósito de asuntos judiciales, es correcto que el Parque Nacional del Chicamocha haya contratado como “asesor jurídico” a una persona para que se dedique a defender la supuesta candidatura a la Gobernación de Santander de un exdirector de esa entidad estatal ?.

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