¿ CUÁNDO EMPEZARÁ A GOBERNAR ?

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

Se sabe que hace 27 meses se posesionó como alcalde de Bucaramanga el señor Rodolfo Hernández Suárez. Se sabe que le quedan 21 meses de mandato. Lo que no se sabe es cuándo empezará a gobernar, ni mucho menos cuando cumplirá al menos una de tantas promesas que hizo como candidato.

Hasta el momento lo único que se conoce de Hernández como alcalde son sus casi diarias diatribas contra todo aquel que critique sus faltas a la lógica, a la ética y a la estética; contra todo aquel que denuncie presuntos actos de corrupción de su gobierno como el fallido contrato con Vitalogic por el cual uno de sus hijos iba a recibir 300 mil millones de pesos de comisión ilícita; contra todo aquel que le exija cumplir el ordenamiento legal de combatir el transporte ilegal y la ocupación del espacio público; contra todo aquel que le recuerde sus promesas de construir 25 mil viviendas para las familias más pobres de la ciudad, mejorar el sistema de transporte masivo y construir centros deportivos en todas las comunas; y contra todo aquel que le recuerde que a la ciudad no puede manejarla como le dé le gana, como si fuera su empresa constructora.

Hábilmente, el alcalde Hernández ahora tomó como norma diaria formarle pelea a todo el mundo para distraer a la opinión pública a ver si así la gente ignora las faltas en que incurre su gobierno.  Cree que la gente es estúpida.

Cuando la Contraloría lo acusa de daños fiscales, cuando lo denuncian ante la Fiscalía, cuando algún juez lo obliga a retractarse de una calumnia, cuando la Procuraduría le abre procesos, cuando el gobierno nacional descertifica a la ciudad por fallas de su administración, cuando la justicia laboral le revoca sus despidos ilegales o cuando los medios informativos le descubren irregularidades, entonces busca peleas para distraer la atención de la ciudadanía.  Arma peleas contra el gobernador, contra los concejales, contra los congresistas, contra los diputados, contra los ministros, contra la prensa, contra los gremios, contra la Universidad Industrial, es decir, contra todo el mundo.

Y mientras tanto, nada de gobierno. Hasta aquellos académicos y editorialistas que lo defendían con vehemencia se encuentran hoy desencantados de lo que ha sido su alcaldía.  No ha hecho nada.

Lástima.  Se creía que con Hernández como alcalde las cosas iban a cambiar para bien de la ciudad y de sus habitantes, pero todo ha sido un engaño.

Otra oscura página para la historia de la capital de Santander.

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