¡¡ DE MALAS COLOMBIA !!

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

No es muy halagüeña la perspectiva que tenemos los colombianos de cara a la elección del Presidente que habrá de suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño. Mientras en las décadas de los años 60 y 70 se votaba por “el mejor de los candidatos”, ahora habrá que votar por “el menos pior de los candidatos”. Qué desgracia para el país.

Si bien en las charlas de tertuliaderos predomina el criterio de que “Colombia necesita volver a la derecha” para enderezar los entuertos que deja Santos, lo cierto es que ninguno de los aspirantes colma las expectativas de quienes, además “de volver a la derecha”, desean un buen gobierno.

Si gana “el que dijo Uribe”, (Iván Duque), tendremos como Presidente a un mandadero del dueño del Ubérrimo, (nombre de una de las fincas de Uribe). Y podrían volver las chuzadas; los falsos positivos;  los negocios de “Tom y Jerry”, (así llaman cariñosamente a los afortunados y millonarios hijos del exmandatario); las malas relaciones con medio mundo; el ingreso de oscuros personajes al Palacio Presidencial por la puerta del sótano; y volverían las decisiones dictatoriales propias de quien se cree un “mesías”.

Si gana Germán Vargas Lleras habría un gobierno de estilo déspota; no con autoridad sino autoritario; imponiendo sus dictados a punta de “coscorronazos”; con olor a bebidas etílicas; de espaldas al pueblo pero de rodillas ante las oligarquías; con talante plutocrático; y al servicio de los intereses de los más poderosos.

Si gana Sergio Fajardo habría un gobierno asexuado políticamente hablando. Ni de centro, ni de derecha, ni de izquierda; una administración nebulosa de la cual podría “esperarse lo más inesperado”; no sería ni chicha ni limonada; podría suceder cualquier cosa dado que hasta ahora no ha dicho lo que piensa hacer si es elegido; y el país podría terminar viviendo un laberinto kafkiano.

Y no vale la pena especular sobre lo que sería Colombia en manos de Gustavo Petro, de Martha Lucía Ramírez, de Alejandro Ordóñez, de Humberto de la Calle o de Timochenko. Ninguno de ellos tiene posibilidades de ser elegido Presidente.

Lejos estamos de tener como candidatos a figuras del talante de Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo, o al menos del porte de Misael Pastrana Borrero y Julio César Turbay Ayala.

Hoy no tenemos estadistas como candidatos, sino políticos con ansias de poder.

Como dijera nuestro amigo, el poeta antioqueño Jorge Robledo Ortíz : “Siquiera se murieron los abuelos, sin sospechar del vergonzoso eclipse”.

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