DIETA ASIÁTICA Y MEDITERRÁNEA (POR JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

La inflamación es la forma natural que el cuerpo utiliza para protegerse y sanar. El problema es cuando permanecemos “crónicamente inflamados” produciendo respuesta inmune (de defensa) continua y fuera de control. Insistimos, la inflamación crónica, aún antes de nacer, produce obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y cerebro, algunos cánceres y enfermedades autoinmunes (lupus, artritis, esclerosis cerebral).

La única forma de prevenir la inflamación es comiendo en forma saludable, objetivo alcanzado al seguir desde niños una dieta asiática o mediterránea, similar en los tipos de alimentos que debemos consumir. Por esto el primer alimento que debe comer un niño después de la leche materna son las verduras.

La dieta mediterránea o antiinflamatoria promueve los alimentos frescos y evita los procesados o ultraprocesados, sabores artificiales, fructosa derivada químicamente del jarabe de maíz y las grasas trans. Incorpora grasas en mayor proporción de omegas 3 en relación a las omega 6. Incluye proteínas vegetales ricas en fibra y con bajo índice glicémico como el frijol y demás leguminosas.

Recomienda grasas saludables como el pescado y en menor cantidad la carne de res medianamente asada. “Exige” comer frutas y verduras con cantidades grandes de antioxidantes, como hierbas y especies, nueces, semillas diversas, chocolate, café y té verde.

Al ser una dieta prebiótica es el mejor alimento para las bifidobacterias productoras de las mejores sustancias antiinflamatorias del cuerpo. Las especies ricas en fitoquímicos, como jengibre, ajo, pimienta, romero, cebolla y cúrcuma, mantienen en equilibrio la flora probiótica intestinal. Son ricas en fibra y con índice glicémico bajo previenen la diabetes y enfermedad cerebrocardiovascular desde antes de nacer. Tiene gran cantidad de magnesio que reduce la inflamación y aumenta la capacidad cognitiva.

El campesino chino al migrar a grandes ciudades y consumir dieta occidental comienza a enfermarse de diabetes, cáncer de seno y colon, infarto cardiaco y cerebral.

El niño que consume dieta asiática o mediterránea desde el primer año tiene reducción en la severidad del asma y todo tipo de enfermedad alérgica y respiratoria con reducción en la aparición del hígado graso y obesidad.

(vanguardia.com)

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