EL ALCALDE DE BUCARAMANGA QUIERE QUE LO DESTITUYAN PARA ENCUBRIR SU INEPTITUD

HERNÁNDEZ ENCABEZA UN GOBIERNO SIN LÓGICA, SIN ÉTICA Y SIN ESTÉTICA

En uno más de sus abusos, el alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández intenta ahora meter sus manos a los bolsillos de los empleados y contratistas de la administración municipal con el propósito de sacarles dinero.

Hernández ha enviado una carta a los empleados y contratistas pidiéndoles una “donación voluntaria” del uno por ciento de sus sueldos a efecto de financiar la remodelación del salón de actos Andrés Páez de Sotomayor ubicado en el sexto piso de la alcaldía.

Con esos aportes, Hernández aspira a recibir más de mil millones de pesos.

En la carta, de manera ladina, el alcalde dice que quienes no respondan nada es porque aceptan el descuento del uno por ciento de sus ingresos durante por lo menos los próximos 24 meses. Y que quienes no deseen que les hagan ese descuento, deben enviar una carta a su despacho.

Por qué no hace lo contrario ?. Que quienes deseen donar ese dinero envíen una carta y que quienes no la envíen es porque no aceptan el descuento. Ese es el estilo abusivo y torticero de Hernández.

Cabe recordar que el año pasado, en otro hecho ilegal, el alcalde Hernández advirtió a los contratistas que si querían que les pagaran el dinero que les adeudaba la alcaldía, debían regalar parte de esas sumas a su administración a manera de pago de comisiones.

Conocida esta nueva petición de Hernández, los empleados y contratistas de la alcaldía en forma casi unánime la rechazaron. Los pocos que están dispuestos a hacer esa “donación” dicen que lo harán por miedo a perder sus empleos.

Abogados consultados sobre el particular han calificado de arbitraria, abusiva e ilegal esta “petición” del alcalde y han pedido que la Procuraduría investigue al funcionario.

No hay que olvidar que bajo el anterior gobierno, la empresa del acueducto de Bucaramanga envió una carta a todos los suscriptores “ofreciéndoles” un seguro de vida que sería cobrado en cuotas mensuales a través de las facturas del servicio y que quienes no lo desearan debían enviar una carta expresando su negativa. Ese hecho fue tumbado por ilegal y arbitrario.

Mientras el alcalde Hernández intenta meterle las manos a los bolsillos de los empleados y contratistas, la compañía del acueducto, (empresa oficial que depende de la alcaldía), acaba de regalarle 300 millones de pesos a una empresa privada llamada Acualago de Floridablanca para sacarla de la quiebra en que se halla.

Observadores políticos señalan que el alcalde Hernández, con sus numerosos abusos y alcaldadas, está buscando que la Procuraduría lo destituya y lo saque del puesto para de esa manera justificar el no cumplimiento de ninguna de las promesas que hizo en su campaña electoral. El alcalde quiere irse del cargo dada su ineptitud.

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