EL COLESTEROL Y SANTURBÁN (POR JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

El colesterol es una de las grasas que circula a través de la sangre. Al estar presente en todas las células y vasos sanguíneos, es esencial en el funcionamiento del cuerpo. No se puede disolver en la sangre por lo que es transportado por unas sustancias que se llaman lipoproteínas.

Se conocen dos clases: el “malo” o LDL (baja densidad) y el “bueno” o HDL (alta densidad). Al aumentar las cifras del “malo”, viene el depósito y endurecimiento de los vasos y aparece la enfermedad cardiovascular y del sistema nervioso. Al elevarse el “bueno”, es transportado al hígado y se transforma. Mantener el “bueno”, normal o elevado, protege contra la enfermedad cerebral y cardiovascular. Obesidad y colesterol elevado son productores de diversas clases de cáncer.

El mejor tratamiento para mantener el colesterol en cifras adecuadas es el ejercicio y la dieta. El estrés y ser sedentario son factores que aumentan el colesterol en la sangre.

Hoy aparece otro factor grave que eleva el colesterol aún antes de nacer: la contaminación ambiental en Bucaramanga. Hacer ejercicio (ciclismo, trote, caminar) en zona contaminada causa mayor daño, al inhalar más contaminantes presentes en el aire. Romper la montaña eleva la temperatura ambiental, disminuye la humedad, aumenta el sereno y aumenta los contaminantes inflamatorios y cancerígenos en el aire.

Remover el páramo de Santurbán, como pretenden algunos dirigentes de “lógica inversa”, aumentaría en forma grave la enfermedad respiratoria, cerebral (neurodegenerativas), cardiovascular y el cáncer, disminuyendo calidad y tiempo de vida.

Estos cambios en el medio ambiente elevan las cifras de colesterol “malo”, incrementando la oxidación y nitrosación irreversible en el cuerpo.

Finalmente, disminuyamos la “barriga”. La grasa abdominal es un órgano productor de hormonas que regulan el colesterol y las ganas de comer. Insistimos, vivir al aire libre, arborizar, peatonalizar, asolearnos 10 minutos, hacer ejercicio y comer sano, aumentando cantidades de frutas con cáscara, verduras, granos y cereales integrales (fibra), pescado, pollo, derivados lácteos no serviría para nada, si no evitamos la contaminación ambiental y la inhalación de arsénico.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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