EL DIVORCIO ENTRE EL SANTISMO Y EL URIBISMO ES BENÉFICO PARA EL PAÍS

SU DIVORCIO ES SALUDABLE PARA LA DEMOCRACIA

Desde hace largos meses y desde distintos sectores de opinión se está abogando para que el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Alvaro Uribe Vélez dejen sus discrepancias y resuelvan hacer las paces.

Algunos inclusive aprovecharon la reciente visita del Papa Francisco a Colombia para sugerirle que abogara por la reconciliación entre los dos personajes para que vuelvan a ser lo que eran antes : amigos inseparables. El Papa Francisco no les prestó atención y no hizo ningún mandado en ese sentido.

Cabe recordar que Uribe y Santos eran más que amigos íntimos. El primero nombró como su Ministro de Defensa al segundo y luego lo hizo elegir Presidente de la República y el segundo creó el partido de la U para convertir en caudillo vitalicio al primero. Después se divorciaron y crearon las vertientes políticas del “uribismo” y el “santismo”, ambas aparentemente irreconciliables.

Pero desde la óptica del beneficio para el país, se considera que lo mejor es que los dos se mantengan separados.

En su afán por enlodarse el uno al otro, es que el país ha conocido grandes escándalos de corrupción como los de Odebrecht, Reficar y Navelena, las chuzadas telefónicas y la financiación ilícita de las campañas presidenciales de ambos.

De haber continuado su íntima y cómplice amistad, nada de lo anterior hubiera trascendido a la opinión pública pues ambos y sus alfiles funcionarios se habrían encargado de taparlos.

Y desde la óptica de la democracia, es saludable que coexistan gobierno y oposición como hasta ahora se ha venido dando. En Colombia no se ha presentado ningún acto de agresión física o de violencia entre uribistas y santistas. En este país la gente ya no se mata por el color de un trapo político.  Se ha tratado de cruces verbales a través de los cuales cada bando ha venido destapando las maniobras sucias del otro.

Ello es bueno. De lo contrario, estaríamos a oscuras como en el adagio campesino: “todos arropados por la misma cobija”.

Además, de cara a las próximas elecciones, los colombianos tendrán más opciones en las urnas.

De manera que en lugar de andar como plañideras rogando que Santos y Uribe se reconcilien, lo mejor que le puede suceder al país es que su divorcio se mantenga.

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