EJERCICIO Y COMIDA –II- (POR JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

La nutrición de un deportista profesional o de competencia es diferente a la de un aficionado. La columna previa reprodujo comentarios sin base científica alguna; ejemplo, “nunca desayuno y no me ha pasado nada”; “no tengo tiempo de comer después de hacer deporte y así trabajo todo el día”; “me tomo un suplemento y listo”.

Sustituir un desayuno completo y balanceado por un suplemento químico, produce a largo plazo alteraciones en el sistema endocrino, nervioso central y de defensa. Estos deportistas mal asesorados integran años después, la lista de espera de pacientes con cánceres diversos.

Estudios realizados en Inglaterra en pacientes con falla renal crónica, encuentran en un porcentaje elevado como factor desencadenante la mala hidratación durante la realización de ejercicio intenso, lo que produce lesión muscular recurrente con producción de mioglobina que lesiona en forma irreversible el riñón.

La asesoría nutricional es diferente para cada tipo de ejercicio. Terminada la práctica, en las dos horas siguientes deben consumirse otros alimentos saludables (nuevo desayuno). Estos alimentos en horas de la mañana, antes y después del ejercicio, no engordan y sí aportan energía y proteína que estabilizan la masa muscular, equilibrando sus funciones.

Consumir chocolate o leche achocolatada da energía y reconstruye los músculos. Al ser 90% agua, es un excelente hidratante protegiendo la función renal. Tomar esta bebida después de un entrenamiento recupera el cuerpo, mejor y más rápido, que las personas que consumen suplementos dietéticos llenos de carbohidratos.

De las mejores bebidas existentes para consumir después de finalizado un ejercicio intenso es el yogur natural o griego, solo o acompañado por ejemplo de granola o frutas tipo arándano rico en antioxidantes y gran antiinflamatorio muscular. Además, las bacterias como las bifidobacterias mejoran la salud intestinal.

En otros países es normal desayunar con pasta, pollo y verduras recibiendo el cuerpo grandes cantidades de vitamina B6, A, calcio y potasio. Estos alimentos dan sensación de saciedad y mantienen los niveles de glucosa equilibrados. Así, el cuerpo trabaja mejor.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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