EL “PICO Y PLACA” NO SE NECESITA

LO QUE FALTA ES AUTORIDAD PARA SANCIONAR A LOS MAL PARQUEADOS

Obraron muy diligentemente los agentes de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga el pasado miércoles, (“día sin carro”), en la imposición de comparendos a quienes por olvido, por urgencia, por desconocimiento o porque les dio la gana, sacaron ese día sus vehículos automotores a la calle. Fueron centenares los sancionados.

Día sin carro que no sirve para nada, excepto para causar problemas. Ese día las estaciones de servicio, parqueaderos, talleres y el comercio en general sufrieron muy considerables e irreparables pérdidas económicas. Un día  no sirve para contrarrestar el daño que la contaminación vehicular causa los otros 364 días del año. Es como si a un fumador de 40 cigarrillos diarios le dijeran que fumándose apenas 39 se le van a curar sus pulmones. Y eso de que se hace para “crear conciencia” es un cuento infantil.

Pero esta nota de hoy va orientada es al llamado “pico y placa”. Si la Dirección de Tránsito operara todos los días como lo hizo el pasado miércoles, no se necesitaría el pico y placa.

La congestión vehicular y los trancones que intenta combatir la Alcaldía de Bucaramanga con el pico y placa se acabarían simplemente con el ejercicio de la autoridad sin necesidad de obligar a la  gente a dejar sus vehículos guardados. Por, aparentemente, contrarrestar el mal que causan unos 500 carros mal parqueados, con el pico y placa están afectando a los propietarios de más de 30 mil vehículos cada día.

Imponer comparendos y usar las grúas para sancionar a quienes parquean los carros en sitios prohibidos, sería suficiente para acabar con la congestión y con los trancones. De hacerse así ni siquiera se necesitarían los cepos que pretende comprar la Alcaldía en un dudoso proceso. Que los agentes del tránsito operen con eficiencia en Cabecera, en Sotomayor, en las carreras 27, 33, 15, 21 y 22 y en las calles 34, 35, 36, 37, 45 y 48. Que se actúe sin excepciones y no como ocurrió el pasado miércoles con el día sin carro cuando la Alcaldía en un gesto odioso concedió permisos de tránsito a los políticos, a sus allegados y a los empleados oficiales.

Hay que obrar sin contemplación contra los infractores. Pero no como lo hizo el alcalde Hernández hace algunos días cuando, buscando vitrina, se bajó de su blindado para pelear con un modesto motociclista que estaba mal parqueado. ¿Por qué no fue a pelear con los taxistas que desde hace años montaron una estación ilegal en la esquina de Colseguros, calle 36 con 15, donde 10 taxis impiden el paso del resto de vehículos a toda hora del día?.

El alcalde Hernández parece ignorar que la calentura no está en las sábanas sino en la fiebre. El pico y placa es un embeleco dañino con el cual se disfraza la falta de autoridad.

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