EL TOREO: “FIESTA” ASESINA

Por Héctor Gómez Kabariq

SIENTE, SE QUEJA Y LLORA

SIENTE, SE QUEJA Y LLORA

Con cierta periodicidad se realizan en nuestra región algunos eventos taurinos que los aficionados a ellos denominan “corridas de toros”.

Eventos que no pasan de ser la mayor demostración de sadismo y de brutalidad de los seres humanos. (Si es que acaso se les puede llamar humanos a quienes se divierten mirando tan horrenda “fiesta brava”).

Todavía quedan algunas personas que acuden a presenciar semejante espectáculo macabro y criminal, propio de bárbaros y de alienados con inclinación hacia la violencia.

Se ponen singulares galas, compran costosas boletas, llenan unas botas de trago y acompañados de la familia, (incluyendo  niños), se convierten en testigos de un cobarde acto de salvajismo, al cual aplauden sin sonrojo alguno.

LE GUSTARÍA VER A SU   MASCOTA CASERA EN ESTAS CONDICIONES ?

LE GUSTARÍA VER A SU MASCOTA CASERA EN ESTAS CONDICIONES ?

Están dispuestos a gastarse en esta vagabundería lo del arriendo o lo del mercado.  Lo importante es ir a posar de “taurófilos”.

ASÍ LO ASESINAN

En pocas palabras les cuento cómo tratan en esas “fiestas” al indefenso cuadrúpedo:

Horas antes de sacarlo al ruedo, al animal lo golpean salvajemente con un garrote en los testículos y en los riñones para quitarle fuerza; lo purgan para provocarle diarrea y debilitarlo aún más; le untan grasa en los ojos para que no vea bien y le embadurnan las patas con una sustancia ardiente a fin de que no se quede quieto. 

Cuando el toro sale a la arena saltando no es de alegría o porque tenga “casta”.  Es porque le arden las patas. 

EL ASESINATO MÁS COBARDE DEL MUNDO

EL ASESINATO MÁS COBARDE DEL MUNDO

Ya en el redondel, el desalmado picador desde su caballo, enterrándole una lanza, lo desangra y le destroza los músculos trapecios, el romboideo, los espinosos y los transversos; seguidamente con seis banderillas le aumentan el dolor y la hemorragia, y le siguen destrozando la musculatura; acto seguido el cobarde torero le entierra una espada con la cual le perfora el hígado, los pulmones  y el corazón; y finalmente le clava una puñalada en la nuca a la cual llaman “descabello” para destrozarle las vértebras atlas y axis y dejarlo paralítico.

De inmediato el sujeto que viste de luces se voltea hacia el público con los brazos en alto dando un “parte de victoria”.  Y el público exultante lo vitorea, le muestra pañuelos blancos y pide que lo premien. Pañuelos blancos, el color de la paz, para congraciarse con la más horrenda muestra de violencia.

Aún después de semejante brutalidad el animalito, tirado en el piso y ahogándose en su propia sangre, sigue vivo.

Es entonces cuando lo arrastran hasta un patio donde, sin que el público lo vea, con sevicia terminan de matarlo a puñaladas.

Habráse visto un peor asesinato a éste ? 

SALVAJISMO... SEVICIA... MONSTRUOSIDAD...

SALVAJISMO… SEVICIA… MONSTRUOSIDAD…

DEGENERADOS

Es tan criminal este espectáculo, que está prohibido en casi todos los lugares del mundo incluyendo algunas provincias de España, país que parió esta desgraciada aberración.

Y pensar que en muchas ciudades de Colombia, entre ellas Bucaramanga, invierten multimillonarias sumas de dinero en la construcción de “Monumentales Plazas de Toros” mientras en sus calles agonizan de hambre las personas indigentes.

El municipio de Zapatoca es el único lugar de este país donde, a pesar de tener una plaza de toros, por Acuerdo del Concejo Municipal están prohibidas las tales corridas.

En Colombia, hace apenas un par de años, pidieron la expulsión del país de un futbolista panameño que pateó a una lechuza en el estadio de Barranquilla por considerarlo un salvaje. Pero todavía quedan quienes aplauden el vil asesinato de un indefenso toro en lo que llaman “fiesta brava”.

CRIMEN A MANSALVA Y SOBRESEGURO

CRIMEN A MANSALVA Y SOBRESEGURO

  

Quisiéramos ver si a quienes acuden a las plazas de toros les agrada que alguien, así sea levemente, maltrate a la mascota de su casa. Inmorales.

En el mundo existen cruzadas que frecuentemente adelantan actividades para rechazar esta “animalidad”. Pero todavía el toreo tiene clientela.

Lo  mejor es, para combatirlo, no ir NUNCA a estas demostraciones de los peores instintos que pueda tener la humanidad.

Y ojalá cada vez que haya un espectáculo de esta naturaleza, los seres humanos normales y decentes salgan a las calles a protestar.

No podemos permanecer indolentes ante tamaña monstruosidad.  Si se protesta por la tala de un árbol, por qué no protestar ante el vil asesinato de un indefenso animal que siente, sufre, padece, se queja y llora ?

Degenerados.

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