¡EMBEJUCADOS! (COMO LOS ESPAÑOLES, AHORA LOS ÁRABES VIENEN POR MÁS ORO)

LEONIDAS GÓMEZ GÓMEZ

Por Leonidas Gómez Gómez

Todavía no cicatrizan las heridas causadas por el enfrentamiento entre los partidarios del Sí y del No en el Plebiscito por la Paz, cuando empieza a incubarse en los dos santanderes otro enfrentamiento peor, de mayor profundidad y con posibilidades de durar más de una generación, atizado por los árabes de ‘Mubadala’ como estrategia para llevarse el oro de las montañas sagradas de Santurbán.

Los árabes vienen por el oro que no pudieron continuar saqueando los españoles después del 20 de julio de 1810. Los árabes llegaron como los españoles, vestidos de angelitos caídos del cielo, dispuestos a ayudarnos a salir de la pobreza, utilizando los mismos espejitos y collares de vidrio, diciendo que respetarán el trabajo de los mineros artesanales y los agricultores, que no envenenarán las aguas de consumo humano con cianuro ni mercurio, que sus túneles no quebrarán la montaña ni producirán daños irreparables a la naturaleza, porque todo será color de rosa.

La llamada “proyección social” para poner a las comunidades de su lado, será deducible de los impuestos por pagar, de manera que nada les costará el patrocinio de reinados, ferias, equipos de fútbol, competencias deportivas, becas, convenios con universidades, carreteritas y la presumible financiación de las próximas campañas electorales al estilo Odebrecht.

Así como los ibéricos sedujeron y pusieron un buen número de criollos de su parte a los cuales Bolívar llamó traidores a la Nueva Granada, así los árabes están cooptando a algunos líderes gremiales, comunitarios, autoridades ambientales, funcionarios públicos, alcaldes y gobernadores, para que a nombre de la empresa Minesa hagan el trabajo sucio, pero por supuesto, vestidos con piel de oveja.

Minesa ofrece a Colombia el 3% de todo el mineral que se lleve en calidad de regalías. Ante semejante insulto a la dignidad, los santandereanos estamos embejucados y decididos a utilizar todos los argumentos científicos, legales y la movilización ciudadana para impedir que la voracidad por el oro destruya la naturaleza, interfiera la reconciliación y el proceso de paz e imponga una nueva forma de colonización tanto o más perversa que la del antiguo imperio español.

(vanguardia.com)

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