EN LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL LOS CONGRESISTAS GANAN CON CARA Y GANAN CON SELLO

EN COLOMBIA EL PODER LEGISLATIVO ES UN APÉNDICE DEL PODER EJECUTIVO

A los Senadores y Representantes a la Cámara elegidos el pasado 11 de Marzo en Colombia les da lo mismo que sus candidatos a la Presidencia de la República ganen o pierdan los comicios cuya primera vuelta está prevista para el próximo 27 de Mayo. De todas maneras, ellos terminarán ganando.

El régimen presidencialista imperante en este país hace que el ejecutivo entregue dádivas como las llaman algunos o mermelada como la llaman otros, a los senadores y representantes para que le aprueben sus proyectos de ley y para que no ejerzan el control político.

Es decir, para que legislen arrodillados a lo que diga el Presidente de la República. Así ha sido durante los últimos 50 años y así será de nuevo en el cuatrienio que comenzará el 20 de Julio venidero.

Como quiera que ningún partido alcanza las mayorías absolutas en el Congreso, ni siquiera el partido del presidente, el ejecutivo necesita entregar “cositas” a los congresistas de los demás partidos, incluyendo a sus contradictores, para que le obedezcan.

El Presidente nombra en los ministerios, embajadas, gerencias y direcciones de entidades importantes, a personas que recomienden los congresistas, (esas entidades, embajadas y ministerios se convierten en fortines burocráticos, políticos y económicos de los senadores y representantes); y también les entrega los llamados “cupos indicativos”, consistentes en partidas monetarias que se incluyen en el presupuesto para obras públicas en las regiones, las cuales son distribuidas de común acuerdo con los legisladores, que además dicen quiénes serán los contratistas para esas obras, (contratistas que generalmente deben pagar jugosas comisiones a quienes los recomendaron).

A cambio, los congresistas hacen lo que les diga el Presidente en materia de leyes y se abstienen de hacer debates de control a los funcionarios del ejecutivo.

Por esa razón en la actual campaña presidencial, salvo una o dos excepciones, no están participando ni los Senadores ni los Representantes a la Cámara. Les da lo mismo. Gane quien gane la Presidencia, ellos saldrán ganando. El próximo Jefe del Estado les dará “mermelada”, no importa cómo se llame ese jefe. Los congresistas ganan con cara pero también ganan con sello.

Claro, la mayor cantidad de mermelada la recibirán los más amigos del Presidente. Pero los adversarios también habrán de recibirla. Su voto y su silencio son importantes en el Congreso.

A pesar de que en las campañas fungen como rivales unos de otros, al final terminan todos “arropados con la misma cobija”, como decían los abuelos. Solo que en este caso esa cobija se llama “mermelada”.

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