GRANDES NEGOCIOS… POCOS GANADORES… MUCHOS PERDEDORES

HAY QUE VENDER EL PAÍS "PARA FINANCIAR EL POSCONFLICTO"

VENDIENDO EL PAÍS “PARA FINANCIAR EL POSCONFLICTO”

Por Germán Blanco Ortega

Gran expectativa despertó para todos los colombianos de a pie el hecho de establecer nuevas fronteras comerciales con las grandes potencias en el maltrecho mercado mundial, en pactos firmados con protocolos como pasarelas con alfombra roja, música marcial, cenas, viajes en primera clase con todo pago, etc.

Ahora  vemos que esos pactos fueron un despropósito económico,  en donde los grandes damnificados fuimos los habitantes de Colombia.

Se firmaron TLCs con Canadá, la Unión Europea, Méjico, Chile, Corea y Estados Unidos, entre otros. Imaginábamos que traerían consigo la apertura y generación de vertientes de negocios y que ahora sí las relaciones comerciales abrirían campo y condiciones económicas justas para las dos naciones “contratantes”, pero todo resultó ser una falacia.

Lo ideal era que con esos convenios realizados, la economía nuestra floreciera y recibiera beneficios que promovieran el libre comercio en igualdad de condiciones.  Las transferencias de recursos, inversión de capitales y conocimientos, y que a mediano plazo la balanza de indicadores económicos mostrara una floreciente economía nacional. Pero resultó ser una quiebra de aquellas  que estamos acostumbrados a llevar sobre nuestras espaldas los sectores agrícolas, el sector minero – energético, la pequeña industria, el renglón de servicios y las manufacturas.

Ese reto para los empresarios nuestros que debieron adaptarse a una nueva forma de mercado exigente traería consigo capacidad de gestión, productividad, competitividad, eficiencia y profesionalismo del recurso humano para poder brindar bienestar a las dos partes contratantes, pero nada de eso ocurrió.

Bien valdría la pena revisar esos comodines económicos, pero para esta revisión se hace necesario no cargar con tanto lagarto, tanto desocupado malandrín o de chaqueta. Adiestrar verdaderamente al director del DANE a efecto de que no acomode los resultados porque las cifras reales no nos favorecen; bajar de la nube al director de la DIAN, o mejor que entienda que los impuestos no se establecen a dedillo junto, lo mismo que al Ministro de Hacienda, al Director de Planeación,  etc.

Será acaso que ellos no hacen mercado, o no saben cuánto cuesta producir una libra de papa, arroz, plátano o yuca, a nuestros hombres lastimados del campo ?.

Seguir orando para ver si la excusa “del Niño” deja de usarse para todo; esperar las bendiciones por la venta de ISAGEN de la que, entre otras cosas, los grandes beneficiados resultaron ser los nuevos dueños porque al primer campanazo de las bolsas de valores el aumento de las acciones de la empresa recuperó el 20% del monto total de la venta una semana después.

No olvidemos tampoco que ahora debemos cubrir los más de 5.700 millones de dólares que están perdidos en los bolsillos de quienes ordenaron la ampliación de la refinería de Cartagena, en donde los grandes perdedores fuimos todos los santandereanos. Nos habían prometido la ampliación de la vetusta refinería de Barrancabermeja pero ni una tuerca se colocó en la capital del oro negro, en donde se encuentra la procesadora de crudo más grande del país, todo por hacer el gran negocio de la Reficar en la capital de Bolívar. (snif).

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