HE AQUÍ LAS CONSECUENCIAS DEL RETIRO DE HORACIO SERPA COMO CANDIDATO AL SENADO

NO ES LO MISMO HORACIO SERPA URIBE QUE HORACIO JOSÉ SERPA MONCADA

Por Héctor Gómez Kabariq

La decisión que tomó el senador liberal santandereano Horacio Serpa Uribe de no aspirar nuevamente al Senado como resultado de una disputa que sostiene de tiempo atrás con el jefe único de esa colectividad, el expresidente César Gaviria, traerá varias consecuencias de cara a las próximas elecciones de Congreso y de Presidencia de la República.

Serpa retiró su nombre como candidato porque, según él, Gaviria lo desconoció, lo ignoró, lo menospreció y se negó a ponerlo en el primer renglón de la lista.  A cambio, será candidato su hijo, el actual concejal de Bogotá Horacio José Serpa Moncada, en un renglón que todavía no se ha definido pero que obviamente no será el primero.

Inicialmente, esa decisión implica que el samperismo ha perdido la batalla con el gavirismo en la lucha interna por manejar los hilos del partido liberal.  Y nada de raro tiene que en próximas días, además de Serpa, otros seguidores del expresidente Ernesto Samper tomen similares decisiones, profundizando la crisis de esa colectividad, que hoy aparece bastante regazada en todas las encuestas.

Además, al quedar el partido liberal en manos del gavirismo, el senador Juan Manuel Galán, (quien a la muerte de su padre Luis Carlos Galán Sarmiento fue el encargado de lanzar la aspiración presidencial de Gaviria), toma una mayor fuerza en la colectividad roja pensando en los comicios presidenciales del 2022.  Gaviria le devolvería el favor a la familia Galán. Juan Manuel será quien encabece la lista liberal al Senado el año venidero y para las presidenciales del 2022 ya no tendrá oposición alguna al interior del partido.

El retiro de Serpa también debilita la actual candidatura presidencial liberal que ha quedado en manos de Humberto de la Calle. Los samperistas y serpistas optarían por no hacerle campaña. Cabe recordar que en la reciente consulta que definió la candidatura de ese partido, los serpistas y los samperistas estuvieron apoyando el nombre del derrotado exministro Juan Fernando Cristo, mientras que Gaviria se la jugó por De la Calle.

A nivel regional, en el departamento de Santander el retiro de Serpa fortalece las candidaturas al Senado de los liberales Jaime Durán Barrera y Miguel Ángel Pinto. Sin Horacio Serpa como contendor, grupos y líderes seguidores de éste optarían por sumarse a las aspiraciones de Durán y de Pinto. El hijo de Horacio y ahora candidato al Senado nunca ha adelantado campañas políticas en este departamento y su figura no le dice mayor cosa a los electores, así venga a recorrer ahora esta región de la mano de su papá.

Debe tenerse en cuenta también que la fórmula electoral que le queda a Horacio José en Santander, el candidato a la Cámara Luis Alberto Chávez Suarez, no tiene ninguna trayectoria política y jamás ha sido candidato a corporación alguna.

Y resta por conocerse qué actitud asuma a partir de este momento el gobernador de Santander Didier Tavera Amado.  Es innegable que todo gobernador influye regionalmente en elecciones dado su poder político y administrativo. Tavera fue elegido gobernador en el 2015 gracias al trabajo del senador Serpa, con quien había adquirido el compromiso de apoyarlo para su reelección en Marzo del año entrante.  No se sabe si ahora optará por apoyar únicamente a su pariente y también candidato liberal al Senado Miguel Ángel Pinto o si compartirá este apoyo con el hijo de Serpa.  Los acuerdos fueron con el papá y no con el hijo.

De manera que la decisión de Serpa de no aspirar el año entrante a su reelección como Senador, efectivamente traerá consecuencias sonoras no solo para la elección del Congreso y de la Presidencia en el 2018, sino también para la escogencia del candidato liberal a la Jefatura del Estado en el 2022.  El partido liberal ha quedado en manos del gavirismo, que derrotó a los samperistas y a los serpistas.

A pesar de su progresivo declive electoral, es evidente que Serpa venía manteniendo todavía un importante rol político a nivel regional y nacional.  Cuando fue candidato a la Presidencia en 1998, Serpa perdió pero obtuvo el 46 por ciento de la votación. Cuatro años más tarde en su segunda candidatura volvió a perder sacando el 33 por ciento; y en su tercera derrota, en el 2006, apenas llegó al 11 por ciento del total de los votos. Pese a ello, en estos tiempos todavía era figura en “el partido del trapo rojo”.  Y no se veía muy difícil su reelección al Congreso, en donde hasta ahora ha sido la voz cantante de su colectividad.

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