¡ HERNÁNDEZ DEJÓ DE SER EL ALCALDE DE BUCARAMANGA !

HERNÁNDEZ NO PUEDE OCULTAR SU ABURRIMIENTO COMO ALCALDE DE BUCARAMANGA

HERNÁNDEZ NO PUEDE OCULTAR SU ABURRIMIENTO COMO ALCALDE DE BUCARAMANGA

Cuando asumió el cargo de alcalde de Bucaramanga el pasado primero de Enero, Rodolfo Hernández prometió trabajar incansablemente para sacar adelante todas las promesas que había hecho durante su campaña electoral. Todas.

Hasta contrató con dineros de la alcaldía y con un sueldo superior al de los médicos, abogados e ingenieros, al conductor que le trabajaba en su empresa constructora, “porque deberá estar disponible para el despacho del alcalde las 24 horas todos los días de la semana dada la forma como se va a trabajar en esta administración”.

Once meses después, la realidad muestra que esa promesa, al igual que las que hizo en campaña, tampoco se ha cumplido.

Hernández poco asiste a la oficina de la alcaldía. Nadie lo localiza allí a ninguna hora. Al comienzo se creía que era por razones de salud, (desde su campaña electoral ha registrado algunas dolencias), pero no. No es así. Y no es que se halle adelantando tareas oficiales fuera de su despacho. Simplemente es que no va por dedicarse a otras actividades diferentes a las de alcalde.

Tiene tan descuidada su tarea como alcalde que muy tarde se dio cuenta de los torcidos cometidos en la Empresa Municipal de Aseo y en la Dirección de Tránsito con algunos millonarios contratos como la invitación para el montaje de una planta de residuos y el alquiler de unos drones. Cuando quiso intervenir ya los contratos estaban firmados y hoy la única manera de liquidarlos es indemnizando a los contratistas escogidos a dedo.

Su omisión como alcalde ha conllevado a que no haga seguimiento al desempeño de sus subalternos. Cuando ya muy tarde ha detectado que algunos de sus secretarios y asesores no estaban haciendo nada, solo le ha quedado como alternativa pedirles la renuncia. Por ello ya ha cambiado a más de la mitad del gabinete inicial. No ha sido un guía para sus colaboradores. Solo ha sido un patrón que nombra y destituye.

Su ausencia del cargo lo ha llevado a desconocer la realidad fiscal y presupuestal de la alcaldía. Mientras Hernández dice que la alcaldía está quebrada, su secretaria de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación lo rectifican y afirman que las finanzas de la alcaldía gozan de muy buena salud.

Tanto ha descuidado sus funciones como alcalde que cuando los ministros visitan a Bucaramanga, Hernández no se hace presente en los actos oficiales que ellos encabezan. Tampoco acude a los eventos nacionales gremiales que se realizan en la ciudad.

EL JOVENCITO MANOLO AZUERO HA ASUMIDO LAS FUNCIONES DEL ALCALDE

EL JOVENCITO MANOLO AZUERO HA ASUMIDO LAS FUNCIONES DEL ALCALDE

Ha omitido tanto cumplir sus funciones como alcalde que del proyecto habitacional para “20 mil hogares felices” que prometió en la campaña hoy no se sabe nada. El año pasado prometió que en Enero de este año comenzaba la construcción de las viviendas. Hoy ni siquiera ha conseguido los terrenos y ya dijo que no serán 20 mil sino 3 mil viviendas en los cuatro años de su mandato. Y eso que es constructor de viviendas por profesión.

Hernández no asiste a las reuniones de las juntas directivas en los entes municipales que él debe presidir, ni a las de las entidades donde el municipio debe estar representado por el alcalde. Solo acudió a las reuniones de la junta directiva del Acueducto Metropolitano hasta cuando logró el retiro del gerente Ludwing Stunkel para nombrar en reemplazo a alguien de su bolsillo.

Y cuando algún periodista se atreve a criticarlo, Hernández intenta justificarse diciendo que ese periodista “es un fletado del corrupto Lucho Bohórquez”, (su antecesor y compadre), así ese periodista sea un crítico del desgobierno de Bohórquez.

ENTONCES QUIÉN GOBIERNA ?

La Alcaldía de Bucaramanga ha quedado en manos del joven Manolo Azuero, excolumnista de Vanguardia Liberal y sin ningún conocimiento de los asuntos gubernamentales. Hasta se posesionó en su cargo de asesor sin reunir los requisitos legales exigidos para el mismo. Azuero es quien pone, quita y dispone.

Y claro. Como el jefe máximo no está y su reemplazo no sabe cómo se deben hacer las cosas, los subalternos hacen lo que les venga en gana y no pasa nada. Por eso la alcaldía de Bucaramanga está como está… muy mal.

No se hacen gestiones ante el gobierno nacional ni siquiera para la instalación de unas sencillas cámaras de seguridad ciudadana, mucho menos para la obtención de recursos financieros que permitan atender tantas necesidades que registra la urbe.

Metrolínea está quebrada y nadie sabe cómo arreglar ese caos; no se ha hecho nada para solucionar la crisis sanitaria generada por el basurero del Carrasco; no tienen ni idea de cómo harán para traer a la ciudad las aguas de la represa del Tona; intentaron hacer una reclasificación de trabajadores y lo único que consiguieron fue perder pleitos ante los juzgados laborales; fracasaron en la declaratoria de un carril exclusivo para motociclistas en algunas vías de la ciudad; el Instituto de Salud Municipal está a punto de ser cerrado; las calles del centro siguen invadidas por los vendedores ambulantes y estacionarios; los transportadores formales y los informales cada rato hacen manifestaciones de protesta contra el alcalde; la inseguridad ciudadana cada día es peor; etc., etc.

De lo que Hernández prometió como candidato, nada se le ha visto como alcalde.

O bueno. Casi nada. Porque estamos próximos a la venta y privatización del acueducto y al inicio de la construcción de urbanizaciones privadas en las intocables zonas verdes de los cerros orientales, (los pulmones de la ciudad). Y eso sí se sabía desde la campaña electoral.

En síntesis, “la lógica, la ética y la estética” que empleó como eslogan de su campaña, no se han hecho presentes en la alcaldía de Hernández.

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