LA CUEVA DEL NITRO : ¡ ESPECTACULAR Y SEDUCTORA !

EL PRIMER SALÓN DE LA CUEVA OFRECE UNA IMAGEN SENSACIONAL

“Uno de los encantos más atrayentes que posee la ciudad de Zapatoca es “La Cueva del Nitro”. La entrada a la admirable caverna se encuentra en los extramuros del municipio a diez minutos del casco urbano.

Al llegar se penetra por un angosto camino en piedra que da acceso a un sendero de techo bajo que va a morir al pie de una graciosa cascada cuyas rumorosas aguas se descomponen en los colores del arco iris bajo el sol que penetra por una pequeña claraboya.

A poca distancia de dicha cascada se encuentra un amplio salón de unos cinco metros de altura y doce de ancho. Un túnel relativamente corto conduce a un nuevo sitio, denominado “Sala del Melón”. Del techo de esta sala penden innumerables estalactitas de carbonato cálcico. En medio del imponente silencio de aquella caverna se escucha el suave murmullo de una fuentecita impregnada de sales de carbonato, que por efecto de la precipitación química de las aguas saturadas que allí se depositan lentamente, ha formado una figura semejante al melón.

Las entradas de comunicación a las diversas ramas de la caverna se bifurcan y trifurcan: es preciso entrecruzar cañas y grabar en los muros flechas para no perder el camino de regreso. Se presentan algunos sitios que quisieran detener el avance hacia el interior de la cueva, siendo necesario entonces echar mano de cuerdas para descolgarse por aquellas rocas ancladas en un silencio tenebroso.

HAY QUE INGRESAR OJALÁ EN GRUPO Y CON UN BUEN GUÍA

 

Hay un paso que se llama “El Hoyo del preso”, llamado así por una historia contada por nuestros abuelos: un infeliz que huía de la justicia por sus no muy arregladas acciones, lo hizo con tan mala estrella, que cayó en una profundidad de unos treinta y dos metros; lo sacaron, sí, de la profunda sima, pero a los pocos momentos falleció. En memoria de este hecho se llama dicha sima “el Hoyo del preso”.

No sólo las salas de la cueva son notables; hay también pasadizos de formas caprichosas.

Hay uno, con tal maestría cincelado que las personas que logran penetrar en los dominios de la cueva, deben ponerse en fila para continuar la marcha.  Dicho pasadizo tiene los entrantes y salientes correspondientes a los entrantes y salientes del cuerpo humano, de tal manera que, exagerando un poco, el cuerpo queda forrado en roca. Las cristalizaciones adoptan también raras y vistosas formas: ya semejan el cajón de un muerto con sus cuatro cirios; ya esculpen figuras sorprendentes, como las que se hallan en el salón, que llamaremos de las Torres de Pisa y de las campanas encantadas, porque sus estalagmitas imitan la maravilla del equilibrio arquitectónico de Pisa, y sus estalactitas, que alcanzan hasta un metro de longitud, adoptan una forma laminar y aguzada como los dientes de un inmenso selacio, que al golpearlos dan un sonido dulce y metálico, algo así como si una hada tocara con su vara prodigiosa una campanilla de plata.

SE LE LLAMA “EL PASO DE LA MONJA”. DICEN QUE ALLÍ FALLECIÓ UNA RELIGIOSA

 

Pocas cuadras adelante se encuentra el término de uno de los brazos de la caverna. Para salir de allí, donde la respiración se hace algo difícil y ligeramente fatigosa, es necesario desandar un recorrido, prácticamente de dos horas.

He aquí descrita, a grandes rasgos, aquella maravilla de las tierras santandereanas; aquella cripta gigantesca de la naturaleza cincelada por las aguas y el correr de los siglos, en las entrañas de una gran montaña de carbonato cálcico, y que debe figurar entre las maravillas de Colombia.

Un espectáculo entre los espectáculos de esta tierra, que con su topografía abrupta y bravía contribuye a formar el alma más bravía aún que la subyuga y domina, el alma noble y de recia armadura, de un pueblo llamado Zapatoca”.

(Escrito aparecido sin firma en el Periódico “La Cruz” el 27 de Octubre de 1925)

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UNO DE LOS TÚNELES QUE FORMAN LOS SENDEROS DE LA CUEVA

Hoy, 93 años después de este escrito, se encuentran novedades en la Cueva del Nitro de Zapatoca.

Los exploradores han descubierto y demarcado nuevos salones y pasadizos que la hacen aun más interesante; existe un grupo de guías capacitados para todos los visitantes; hay carretera desde el pueblo hasta la puerta de la cueva; los accesos a los salones han sido adecuados para facilitar su ingreso y sus zonas aledañas se han reforestado.

A escasos 50 metros de la cueva se halla una confortable vivienda donde se puede descansar, pedir información y adquirir fotografías.

Los guías se encargan de atender a los visitantes, orientarlos, contarles historias y hacerles más placentera su estadía.

El recorrido por la Cueva del Nitro, que puede durar entre una y seis horas dependiendo del interés y del físico de quien lo haga, se convierte en una sensacional e inolvidable experiencia.

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