LA EXPLOTACIÓN DEL ORO EN SANTURBÁN DEBE SER PROHIBIDA PARA EVITAR UNA CATÁSTROFE HUMANA

LO QUE ERA EL PÁRAMO DE SANTURBÁN COMO FÁBRICA DE AGUA

Llámese como se llame la empresa que se dedique a explotar las minas de oro en el páramo de Santurbán, allí se estará poniendo en riesgo la salud de más de un millón de personas que habitan en Bucaramanga y sus alrededores, en el departamento de Santander. Las aguas que nacen en esa región, (de las cuales se abastecen los acueductos de la zona), serán contaminadas con los venenos usados para explotar el oro, así sea mediante procesos subterráneos.

Pero habrá otras afectaciones que quedan expuestas en el siguiente artículo de María Victoria Duque, el cual está basado en una realidad incuestionable.

Por María Victoria Duque

LOS PÁRAMOS

Los páramos son ecosistemas presentes sólo en Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Costa Rica y en menor medida en Panamá. El 49% de los páramos del planeta se encuentran en Colombia. Su superficie asciende a algo menos de 2 millones de hectáreas o al 1,7 por ciento de la extensión total del país; su producción hídrica sólo equivale al 2 por ciento y sin embargo, aportan agua para el 70 por ciento de la población colombiana ubicada en las zonas andina y de los valles interandinos.

Fundamentales como reguladores de agua en escalas regionales y macrorregionales, los páramos están configurados geomorfológicamente para ser receptores de agua y principales zonas de recarga de acuíferos.

SANTURBÁN

Entre el 52.9 y el 54 por ciento del área requerida para el desarrollo del Proyecto minero llamado Angostura, está situada dentro del Páramo de Santurbán.

Fueron el Instituto de Investigación Alexander Von Humboldt, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM) y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) según convenio con el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) los encargados de definir los polígonos de los páramos en Colombia. En el caso específico de Santurbán, la cota altitudinal que se definió según criterios biofísicos, es  de 3.100 metros sobre el nivel del mar (msnm).

ASÍ ESTÁ QUEDANDO SANTURBÁN HOY A CAUSA DE LA DESBORDADA EXPLOTACIÓN MINERA

De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la compañía que ejecutaría el proyecto, “la fase cero inicia en el banco ubicado en la cota 3.268,75 msnm y en la fase cuatro empieza desde el banco ubicado en la cota 3.525 msnm”. Como podemos ver, ambas están por encima de las definidas como zona de páramo en Santurbán. Peor aún, el proyecto Angostura implica reubicar escombros, y el sitio de disposición se ubica a 3.630 msnm. Como si fuera poco, la empresa prevé que para el año 2020 operará el silo Páez a 3.890 msnm, donde las piscinas de lixiviación estarán a 4.042 msnm.

Los impactos sobre el agua no han sido debidamente soportados, por lo menos en el EIA que presentó la empresa. El modelo hidrogeológico que usa ha sido ampliamente criticado por su poca precisión y sus grandes incertidumbres.

La empresa estima que unos 330,6 millones de toneladas de mineral y 744,8 millones de toneladas de estéril van a ser extraídos del suelo durante el proyecto.  Para apreciar estas cifras, señalemos que una ciudad con más de siete millones de habitantes, como Bogotá, produce alrededor de 5 mil toneladas de basura al día, lo cual indica que Angostura producirá en 7,3 días la misma cantidad de residuos que cada año produce Bogotá como basura.

LOS IMPACTOS NEGATIVOS

La minería genera impactos predecibles y de largo plazo.

Si el proyecto Angostura se ejecuta, su impacto es cierto, es decir, los daños colaterales son inevitables y muy severos, y forman parte del costo que debe pagarse. El beneficio consiste en extraer durante quince años una enorme cantidad de oro. Veamos desde la perspectiva ambiental algunos impactos ciertos:

Modifica la topografía y el paisaje.

Altera el carácter físico, físico-químico y químico en el suelo y subsuelo.

Ocasiona infertilidad o permite el paso de contaminantes a través del agua, dada la remoción superficial del suelo y la de los materiales de cobertura.

Genera taludes que modifican ostensiblemente las formas y las pendientes naturales de las laderas por donde discurren cauces menores.

Cambia el comportamiento mecánico del suelo y evita la formación y acumulación de materia orgánica y el intercambio de gases con la atmósfera.

Produce contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos que de forma directa o indirecta recibirá el suelo.

ASÍ QUEDAN LAS AGUAS DE RÍOS Y QUEBRADAS CONTAMINADAS POR LOS DESECHOS DE LA MINERÍA

Usa hidrocarburos en grandes cantidades (se estima que serán más de 63 millones de litros de ACPM al año).

Altera la capacidad de regulación hídrica y produce pérdida irreversible de la función del soporte físico de ecosistemas.

Disminuye caudales y altera el sistema de drenaje natural.

Altera el nivel freático y de los ciclos hidrológicos.

Desvía e interrumpe caudales por disposición de estériles.

Afecta los hábitats naturales de la fauna y la flora.

Afecta la dinámica de las cadenas tróficas.

Usa tecnologías de las cuales en el país no existe mayor información sobre sus impactos y sus riesgos inmediatos y futuros.

RIESGOS SOCIALES

Habitualmente la minería llega a un lugar con su promesa de riqueza y empleo, pero la evidencia demuestra que viene acompañada de altos costos sociales. Rara vez se asocia el tema con la violación de derechos humanos y menos aún con el agravamiento de la pobreza y la inequidad social, pero detrás de ella también se esconden graves riesgos sociales:

La presión migratoria.

La apropiación de las tierras de las comunidades locales.

Los impactos en la salud.

La alteración de las relaciones sociales.

El cambio en el uso de suelo.

La destrucción de las formas de sustento y de vida de las comunidades.

La desintegración social.

Los cambios radicales y abruptos en las culturas regionales.

El desplazamiento de otras actividades económicas locales actuales y/o futuras.

Las condiciones laborales, generalmente de alto riesgo.

La afectación a las organizaciones sociales y comunitarias.

El posible incremento de conflictos.

Y los cambios en las relaciones productivas.

LAS COMUNIDADES PROTESTAN, PERO A LAS EMPRESAS MINERAS ESO NO LES IMPORTA

La gran minería supone la sustitución de las economías de subsistencia que han alimentado a generaciones enteras, por una economía basada en el dinero en efectivo. Pero esto poco preocupa a dichas comunidades, como es el caso de California y Vetas, en Santurbán, que defienden el proyecto y tienen puestas todas sus expectativas en su desarrollo. Difícilmente puede hablarse de consentimiento genuino, con información previa y suficiente, ya que no tienen ni la oportunidad y tampoco interés en medir las consecuencias sociales.

IMPACTOS CON ENFOQUE DE GÉNERO

En efecto y sólo como ejemplo un escenario repetitivo en un tema socialmente importante: las compañías habitualmente sólo negocian con hombres. Las mujeres tienen poco control sobre los “beneficios” de la explotación minera, no acceden a ellos, en particular al dinero o al empleo y se vuelven cada vez más dependientes de los hombres. Esta economía implica deterioro o incluso destrucción de los valores y costumbres tradicionales que han sido esenciales en el sostenimiento de la solidaridad y la unidad familiar de estas comunidades.

En este proceso, la mujer es cada vez más marginada, ya que sus roles tradicionales como recolectora de alimentos o abastecedora de agua resultan muy afectados. La visibilidad económica depende del trabajo en la esfera pública.

Pero por otra parte recordemos que el abuso del alcohol, el ingreso de las drogas, la prostitución, las apuestas, el incesto y la infidelidad aumentan en muchas comunidades mineras.

NO ES VIABLE

Como se ha visto, la minería genera impactos ciertos y riesgos que revisten un alto grado de probabilidad, por lo que su control no debe escatimar esfuerzos a lo largo del ciclo minero. El EIA del proyecto Angostura nos da elementos para pensar que  la decisión final, de parte de la autoridad ambiental, debe ser su prohibición.

El proyecto minero de Angostura en el Páramo de Santurbán no es viable por razones de supervivencia de las comunidades que habitan en esta zona de Santander, empezando por Bucaramanga.

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