LA MINERÍA, EL MERCURIO Y LA SALUD (COLUMNA DE JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

Vergonzosa y sospechosa la actitud de la prensa capitalina y el gobierno al minimizar la decisión soberana del pueblo de Cajamarca de impedir la explotación de oro en su territorio.

¿Será posible que algunos periodistas estén recibiendo “mermelada” para manipular la información relacionada con el mercurio, buscando favorecer una industria que destruye la tierra para toda la vida? Confiamos esto no suceda en Santander.

Hemos olvidado los casos graves de intoxicación por mercurio en Japón y el Noreste de Iraq en niños nacidos, aparentemente, de mujeres sanas. La mayoría presentan alteraciones graves en el sistema nervioso con déficits cognitivos, motores y de lenguaje, irreversibles y presentes ya en la tercera generación de mujeres viviendo en estas zonas.

El agua limpia es fundamental para la salud de los niños. Los contaminantes como el mercurio se localizan en aguas subterráneas y de superficie entrando a nuestros océanos, ríos, lagos y quebradas procedentes de la minería a cielo abierto, residuos industriales y de descarga.

Los microorganismos en el sedimento convierten el mercurio en metilmercurio orgánico ingresando a la cadena alimentaria humana a través del consumo de mariscos y pescados. Las especies predadoras como el atún, tiburón y pez espada tienen grandes cantidades de mercurio al consumir pescados pequeños que desovan en orillas de ríos y océanos.

La minería y la combustión del carbón son la mayor fuente de contaminación en el mundo. Algunos dirigentes en su afán de enriquecimiento, están permitiendo la minería que solo deja pobreza, enfermedad irreversible, muerte y dolor.

La búsqueda de minerales y combustibles sólidos con procedimientos absurdos como el fracking y el uso del mercurio en explotación minera, producen alteraciones en nuestro ecosistema desequilibrando en forma irreversible el clima y medio ambiente con daño y enfermedades catastróficas en el ser humano.

Malformaciones severas, enfermedades neurodegenerativas y diversas variedades de cáncer de mayor gravedad, seguirán apareciendo aún en niños que no han nacido, producto de madres contaminadas con estos metales que ingresan a su cuerpo a través del aire y agua.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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