LA SINGULAR VIDA RELIGIOSA DEL PROCURADOR GENERAL ALEJANDRO ORDÓÑEZ MALDONADO

 

DEDICATORIA DE SU TESIS DE GRADO

DEDICATORIA DE SU TESIS DE GRADO

“A nuestra señora la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, corredentora del linaje humano, medianera de todas las gracias, suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo para que brille por doquier la fe católica, pues sin ella no hay esperanza para las sociedades y para los hombres”.

La anterior fue la dedicatoria de la tesis de Alejandro Ordóñez, cuando se graduó de abogado en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga en 1979. Es un hombre de rosario diario y misa en latín, trabaja a los pies de un crucifijo y con la Biblia abierta.

Desde el primer día en que Alejandro Ordóñez llegó a su despacho en la Procuraduría hace poco más de cinco años, la oficina y los pasillos contiguos fueron invadidos por crucifijos, camándulas, y sobre todo, ángeles de colores y formas distintas. Desde su escritorio no se ve un lugar que no tenga un elemento religioso.

Al poner los íconos en su despacho, el 15 enero de 2009, retiró el cuadro de Francisco de Paula de Santander, el hombre de las leyes, para reemplazarlo por un crucifijo del cuerpo de Cristo, con el INRI resplandeciente en la parte superior de la cruz. Había hecho el mismo ritual cuando se posesionó como Presidente del Consejo de Estado. El crucifijo que lo acompaña tiene una historia bien particular: Ordóñez le pidió a cada uno de los 27 magistrados una donación de $50 mil para adquirir la efigie y 18 de ellos le dieron el dinero, de tal manera que pudo comprarlo por dos millones de pesos en un reconocido anticuario.

Su devoción se manifiesta cada domingo cuando asiste con su esposa Beatriz Hernández a cumplir la cita con Dios en la iglesia de Los Sagrados Corazones de Jesús y de María, en el barrio La Soledad de Bogotá, uno de los pocos lugares de Colombia donde, de acuerdo a los cánones de Monseñor Marcel Lefebvre, la misa se celebra todavía en latín. Este ritual imponente es concelebrado por tres sacerdotes: el argentino Fernando Altamira, el mexicano Bernardo Ariza y el español José Ramón García. Las mujeres se cubren la cabeza con mantillas. Los sacerdotes ofician en latín, dando la espalda a los fieles frente a un altar cubierto por un mantel rojo con bordes de hilo blanco. Solamente les dan la cara a los devotos asistentes al final, cuando ofrecen la hostia con los ojos cerrados y las manos juntas y de rodillas, en una ceremonia que dura hora y media.

EL PROCURADOR EN LA MISA "LEFEBVRISTA"

EL PROCURADOR EN LA MISA “LEFEBVRISTA”

La Iglesia pertenece a la Orden de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, creada por el Cardenal francés Marcel Lefebvre en 1970, en oposición a las innovaciones del Concilio Vaticano II, realizadas por el Papa Juan XXIII en 1960.

Alejandro Ordoñez conoció a los lefebvristas en Bucaramanga, donde nació hace 57 años. En esta ciudad el párroco chileno René Trincado hacía un ritual aún más rígido, en el que obligaba a hombres y mujeres a cubrirse la cabeza con mantillas negras y blancas antes de entrar a la iglesia.

De hecho, después de graduarse como abogado, Alejandro Ordóñez tomó la decisión de irse como seminarista a uno de los centros de estudio de Marcel Lefebvre en Suiza y aunque se alcanzó a vestir con el hábito negro, el sueño de convertirse en cura terminó un año y medio más tarde.

Todo indica que estas costumbres las heredó de su padre, un hombre conservador que levantó a sus hijos con una fábrica de alimentos en Bucaramanga, la cual se hizo famosa por crear la receta de las Galletas Aurora.  En esa empresa familiar, Alejandro fue asistente de hornos, trabajó en el laboratorio, la mezcladora, la cortadora, la laminadora y el almacén.

Ordóñez y los demás hombres que van a la iglesia sostienen una camándula en la mano derecha durante la ceremonia. La devoción del alto funcionario es tal, que cuando no alcanza a llegar al rito, un sacerdote se desplaza hasta su casa para oficiarle la misa, que al terminar continúa en un almuerzo con su familia.

Su hermana María Eugenia comparte su fe. Ella es una religiosa de las Hermanas de la Presentación que dirige el colegio de esta congregación en Bucaramanga, uno de los más tradicionales de la ciudad.

En 2007 Alejandro Ordóñez recibió de las propias manos del príncipe Don Sixto Enrique de Borbón en España la orden de Caballero, destinada a las personas más conservadoras del mundo.

Antes de ser elegido Procurador, Ordóñez ya se había opuesto en público contra la posibilidad de que las mujeres pudieran detener el embarazo en cualquier circunstancia y no dudó en demandar al director de la revista SoHo por una representación gráfica de La Última Cena de Jesús, en la que figuras de la política, la cultura y el periodismo suplantaron a los apóstoles y la actriz Alejandra Azcárate, desnuda, personificaba a Jesús en una cruz.

ALEJANDRO ORDÓÑEZ EN BUCARAMANGA, LIDERANDO LA "QUEMA DE LIBROS ATEOS"

ALEJANDRO ORDÓÑEZ EN BUCARAMANGA, LIDERANDO LA “QUEMA DE REVISTAS PORNOGRÁFICAS Y PUBLICACIONES CORRUPTORAS”

De joven, como estudiante del Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga, quemó libros de autores de la literatura universal, como Diego Hurtado de Mendoza, Gustave Flaubert, Víctor Hugo, Gabriel García Márquez, Thomas Mann, Jean-Jacques Rousseau y Marcel Proust, que reposaban en la Biblioteca Pública Gabriel Turbay, el día de la celebración de la Virgen María.

Ha combatido la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo.

Estas batallas las libra junto a Ilva Myriam Hoyos Castañeda, la Procuradora Delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia, la Mujer, la Adolescencia y la Familia, con quien comparte ideología, valores y creencias. Hoyos lo acompaña en las misas que celebran cada tanto en las instalaciones de la Procuraduría. Y también al lado de  María Eugenia Carreño, la Procuradora Delegada para la Función Pública, y quien también asiste  a la iglesia de La Soledad.

Ordóñez también pertenece a la Orden de la Legitimidad Proscrita, una especie de comunidad secreta dentro del ala extrema y más radical de la iglesia católica. Ese grupo hace de la política una herramienta para expandir el ideario católico radical, asociado al respeto a la vida sin consideración alguna y el rechazo irrestricto a la homosexualidad.

Esas posiciones las dejó consignadas en su libro ‘El Desarrollo de nuestra animalidad’.

Alejandro Ordóñez Maldonado fue, hace años, Presidente de las Juventudes Departamentales del Partido Conservador en Santander; mientras estudiaba Derecho fue elegido Concejal de Bucaramanga; tiempo después fue nombrado Magistrado del Tribunal Administrativo de Santander, donde impartió sus convicciones durante siete años.

Su carrera tomó vuelo cuando fue elegido Consejero de Estado en el año 2000, máximo órgano de lo Contencioso Administrativo del que llegó a ser su Presidente.

Ocho años más tarde fue elegido como Procurador General de la Nación con una votación sin precedentes: 81 votos contra 1.

Su devoción reforzada por sus convicciones religiosas son el eje de su vida y pesan tanto como su firmeza y sentido de autoridad que han encontrado eco no solo entre el pueblo colombiano, que lo coloca siempre en las encuestas con altos índices de favorabilidad, sino entre los poderes del Estado.

COMO PROCURADOR, CON EL CRISTO DE CABECERA

COMO PROCURADOR, CON EL CRISTO DE CABECERA

El Procurador es un hombre de fe que integra la Asociación Colombiana de Abogados Católicos. Antes de cualquier entrevista o decisión trascendente, se retira unos minutos para rezar y buscar claridad en un oratorio que denomina “la ermita”. Allí se encomienda a San Benito y a San Juan de la Cruz en un recinto que acondicionó en uno de los rincones de su oficina. Así lo ha hecho antes de decidir la muerte política de más de 800 alcaldes, 18 gobernadores y 23 congresistas.

Su talante, fortalecido por su devoción semanal, está presente en su trabajo de control disciplinario frente a los funcionarios públicos. Tal vez por ello no ha dudado en inhabilitar para ejercer cargos públicos a personalidades de la talla del exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, al ex secretario general de la Casa de Nariño Bernardo Moreno, al ex gobernador de Valle Juan Carlos Abadía, al ex gobernador del Magdalena Omar Díazgranados, también a los exalcaldes de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza y de Medellín Alonso Salazar. Así como en septiembre de 2010 destituyó a la exsenadora Piedad Córdoba y la inhabilitó por 18 años para ejercer cargos públicos.

La más sonora estocada de muerte política que dio Ordóñez, (de quien también se sabe es fanático de las corridas de toros), se la propinó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. El Procurador terminó por destituir al burgomaestre y, como si fuera poco, por inhabilitarlo durante los próximos 15 años para ejercer cargos públicos o de elección popular.  Petro apeló esta decisión y fue reintegrado al cargo por el Consejo de Estado pero su caso aún está en litigio.  No está cerrado.  El Procurador sigue acudiendo a instancias legales para que su fallo inicial contra Petro se ejecute.

El santandereano Alejandro Ordóñez Maldonado es un hombre ante quien no se puede ser indiferente.

Muchos lo aplauden y casi que lo veneran, considerándolo como un “estandarte de la restauración moral del país”.  Otros muchos lo consideran como el “resucitador de épocas oscurantistas propias de la edad media”.

Círculos políticos, especialmente del partido conservador, desde ahora están promoviendo el nombre de Alejandro Ordóñez como eventual candidato a la Presidencia de la República para las elecciones de 2018.

(Con apoyo de “Las 2 orillas”)

——-