LAS AUTORIDADES Y EL CÁNCER (COLUMNA DE JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

Después de la inteligente y espectacular hazaña de los concejales de la ciudad de tumbar “el pico y plata” para favorecer sus negocios y no proteger a la ciudadanía, especialmente niños y ancianos de los efectos devastadores del material particulado fino sobre la salud, no se puede esperar más.

Los niveles de contaminación medidos el lunes sobrepasaron todas las cifras permitidas. En otra ciudad del mundo, obligaría a cerrar colegios y universidades y permanecer en las casas para mitigar este daño grave en cada uno de nosotros. A ellos esto no les interesa y menos el bienestar de quienes los eligieron.

Dentro de los estudios, si realizan alguno, sabrán que Bucaramanga es la ciudad con más cáncer infantil y “pobreza multidimensional” (falta de educación, nutrición, salud, agua, saneamiento básico, vivienda, seguridad, recreación y acceso a información) en Colombia y estos niños “bien pobres” son los que tienen más cáncer sin nadie que los proteja. Esta pobreza es producto de decisiones políticas tercermundistas.

Las cifras que secuencialmente nos entregan diciendo que vivimos “en el paraíso” son muy diferentes de los estudios de la Unicef.

Creemos que el juez que suprimió el pico y placa es experto en transporte y salud para atreverse a decidir sobre esos temas. Debe ser “un duro” en conceptos sobre inversión térmica y efectos de concentración de gases en la atmósfera y producción de enfermedades. Previo a tomar la decisión, leyó estudios de incidencia de enfermedades toxicológicas por los gases emitidos por las motos y carros especialmente en el centro o se basó en “justicia emocional”.

En cívica en la primaria, aprendimos que en la democracia hay independencia de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial y los asuntos administrativos tan delicados como tomar decisiones que afectan la vida de los demás, son competencia del poder ejecutivo.

Esa decisión muy grave, va a enfermar más a los niños, ancianos e incluso comerciantes, “promotores emocionales” de su medida provisional causal de la crisis ambiental sin precedentes.

Es urgente reducir a niveles permitidos las concentraciones de gases tóxicos y venenosos.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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