LOS HEREDEROS DE LUIS CARLOS GALÁN SARMIENTO

Autor: Jorge Figueroa

JORGE FIGUEROA CLAUSEN

JORGE FIGUEROA CLAUSEN

En Colombia escribir con objetividad es mal visto por los afectados. Acá pareciera que lo correcto entonces es ser adulador, condescendiente y lambón de los poderosos.

Por eso, opinar sobre los $114 mil millones de pesos adjudicados en siete contratos por el gobierno Santos a la Corporación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia, que dirige Maruja Pachón, madre del Director de la Unidad Nacional de Protección, Andrés Villamizar Pachón, y hermana de la viuda de Luis Carlos Galán y tía de los Senadores de la República Juan Manuel y Carlos Fernando Galán Pachón, para que fortalezcan a través de la escuela los valores democráticos de los jóvenes colombianos, puede ser visto como una afrenta e insulto a la memoria del inmolado líder del Nuevo Liberalismo.

Pero no se trata de eso, muy por el contrario, obedece a la nostalgia por la pérdida de los valores que encarnaba Galán en manos de sus herederos políticos y familiares.

Fui Galanista activo en la juventud, pegaba afiches con almidón de yuca por las calles y empacaba votos para las jornadas electorales, porque soñaba con un país diferente en el que prevalecería la dignidad, trasparencia, coraje y rectitud, gracias a un estilo diferente de hacer la política.

Desafortunadamente el valioso legado de Galán se ha ido desdibujando con el paso del tiempo, por hechos como el de esta multimillonaria feria de contratos en favor de la corporación en mención sin que mediara ningún proceso de selección objetivo.

Pensar que la recomendación constante de Galán a sus seguidores, políticos y gobernantes era la de tener una perfecta armonía entre lo que se piensa, se dice y se hace. Una de las frases más célebres de Luis Carlos Galán Sarmiento fue: “Colombia está dominada por una oligarquía política… que convirtió la administración del estado en un botín que se reparte a pedazos”.

Escribo con tristeza esta nota, por percibir que la frontal lucha de Galán contra el clientelismo y la corrupción de las costumbres políticas solo queda en la memoria de sus herederos para ser usada en los discursos, pero no para el actuar en la vida pública nacional. Terminaron tristemente siendo más de lo mismo…

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