LOS NIÑOS, LAS VÍCTIMAS (COLUMNA DE JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

Me prometí no volver a hablar de política y menos en este gobierno con los daños y secuelas que quedarán. Cuando se oyen y leen noticias, entiende uno la frustración del alcalde actual al no poder realizar su programa de gobierno por la carencia de todo tipo de recursos. Pero perderse (forma elegante para no decir robar) 50.000 millones de pesos, utilizados en la repavimentación de la ciudad, no se entiende y los entes de control no están interesados en averiguar qué sucedió con ese dinero.

Tal vez están enterrados en algún río que pavimentaron como sugería en el siglo pasado el candidato Goyeneche, porque en las calles de Bucaramanga no fueron utilizados. Nunca las calles habían tenido tantos huecos; es vergonzoso mostrar a Bucaramanga con una malla vial tan deteriorada, herencia del pasado.

Bucaramanga es la ciudad donde se compra el metro más caro de cáncer (perdón de vivienda) en el país y donde no se respetan los 100 metros mínimo que debe existir entre vivienda y avenida con tráfico vehicular denso y “trancones” por mala planeación.

Cada vez que un auto o moto pasa encima de los 50.000 millones de huecos existentes en la ciudad, la concentración de sustancias cancerígenas aumenta en un 30% en las cientos de zonas “invivibles” (invivible significa que la calidad del aire es tan mala, que no debería vivir ningún ser humano) de la ciudad como el centro, Ciudadela, vecindad de la “autopista”, carrera 27 y 33 y Cañaveral, entre otros.

Es triste ver todos los días un caso nuevo en niños de cáncer de cerebro, pulmón, leucemia, linfomas, artritis, espectro autista, etc, causados por la contaminación ambiental. No hay nadie ni ninguna autoridad que proponga algo racional para acabar la contaminación de la ciudad.

Sería interesante medir los niveles de contaminantes en las calles con más huecos, es decir, todas.

Se siguen robando la plata de la salud y no se oye nadie que hable de prevención pues el dinero que hay sirve para pagar la mermelada politiquera.

Adenda. ¿Se le acabaría la libreta de venganzas al Presidente?

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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