LOS PÁRAMOS NO SE TOCAN – I – (POR JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) emitió un documento, el capítulo 13, denominado “Ordenación de ecosistemas frágiles: desarrollo sostenible de las zonas de montaña”, buscando mejorar la calidad ambiental global.

Colombia hace parte de un importante número de tratados, convenciones y protocolos que la obligan, entre otros, a proteger los páramos y humedales.

¿Qué es un páramo y por qué en un mundo racional, no se tocan?

El páramo es un ecosistema donde elementos como la vegetación, el suelo y las rocas subterráneas interceptan, producen y almacenan el agua. El páramo la almacena, al regular los flujos hídricos (acuíferos) superficiales y subterráneos. El 98% del agua dulce del mundo se encuentra almacenada en las rocas subterráneas.

Además, los páramos albergan una rica fauna y flora endémica. En las plazas de mercado y sitios donde se venden plantas medicinales, casi 243 especies de medicinales y aromáticas se obtienen de los páramos, especialmente los localizados en la cordillera oriental; es decir, Santurbán. Así nuestro objetivo gobierno no lo acepte, casi 30% de nuestra abandonada población rural se “cura” con plantas medicinales.

Intervenir un páramo significa mayor evaporación del agua, aumento de la temperatura (Santurbán es el aire acondicionado de Bucaramanga y alrededores), cambios biológicos de las plantas, modificación de las migraciones de aves e insectos, disminución de la polinización y desaparición y desertificación de los bosques al ser reemplazados por ecosistemas más frágiles y degradados.

En los páramos de Los Andes, los pajonales que tanto se desprecian presentan la mayor reserva de carbono del universo, protegiéndonos del cambio climático; ni pensar qué significa para el mundo intervenir los páramos de nuestra cordillera.

La forma de las plantas y estructura de las hojas de las rosetas gigantes de espeletia (planta) resisten el flujo de gas carbónico y de calor, favoreciendo la fotosíntesis y controlando el efecto invernadero.

Romper las rocas subterráneas del páramo, significa acabar la flora y la fauna.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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