¡ LOS PROMESEROS DE SIEMPRE !

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

Si quienes han ocupado la Presidencia de Colombia en los últimos años hubiesen cumplido las promesas que hicieron en sus campañas electorales, este país sería el mejor del mundo y sus habitantes seríamos los más felices del planeta.

Para no ir tan lejos, Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos prometieron, entre otras cosas, reducir la inmensa brecha de la desigualdad entre ricos y pobres; gobernar con transparencia y con honestidad; si no bajarlos, al menos no aumentar los impuestos; mejorar las condiciones de vida de los campesinos; establecer la educación media y la educación superior gratuitas; reducir el número de congresistas; ofrecer seguridad en campos y ciudades; mayores y mejores oportunidades de empleo; etc., etc.

Pero todo ha sido carreta. Y tal como están las cosas hoy, con los candidatos que tenemos y con las promesas que están haciendo, en el próximo cuatrienio ocurrirá lo mismo.

Alvaro Uribe, el de los falsos positivos, chuzadas, yidis política, censura, el de los hijitos súbitamente supermillonarios, (quien sería el verdadero Presidente en cuerpo ajeno si gana Iván Duque), entregó en el 2002 un folleto con 100 ejecutorias que cumpliría en cuatro años. Gobernó 8 años y apenas cumplió el 10 por ciento.

Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras prometieron ríos de miel, bajos impuestos, nada de corrupción y la redención de las clases pobres.  Hoy entregan un país peor al que recibieron, lleno de chanchullos y más desigualdad. Pero Vargas se presenta ahora como el nuevo Mesías con una avasalladora y mentirosa campaña publicitaria que incluye hasta viejas en tanga. De forma tramposa, Vargas se atribuye hoy a título personal la construcción de viviendas para las clases pobres como si la plata hubiese salido de su bolsillo y no de los bolsillos de todos los colombianos que pagamos impuestos.

Gustavo Petro no fue capaz de gobernar bien a Bogotá y hoy quiere trasladar sus yerros a todo el país, con el cuento de que transformará la nación sembrando aguacates. Lo propio ocurre con Sergio Fajardo, quien se presenta apoyado por una mescolanza de grupos de derecha y de izquierda, prometiendo que mejorará las condiciones de todos los colombianos pero sin decir cómo ni cuándo. Y el peor caso es el de Humberto de la Calle quien anda prometiendo honestidad, transparencia y cero corrupción, algo que resulta chistoso siendo el candidato del partido que llegó al poder financiado por el narcotráfico y siendo el candidato de las maquinarias más corruptas del país.

Pero de todas maneras uno de ellos será el Presidente. En Agosto de 2022 veremos que fueron cuatro años de mentiras y de engaños, igual al balance que haremos de Santos el próximo mes de Agosto. Al fin y al cabo, politiqueros todos.

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