LOS SOFISMAS DE LOS EMPRESARIOS DEL AZÚCAR. EL GRUPO ARDILA LULLE, ENTRE LOS SANCIONADOS

Violan los derechos de los trabajadores mientras obtienen billonarias ganancias con el monocultivo de la caña aplicando prácticas ilícitas

UN TRABAJO MUY DURO Y MUY MAL REMUNERADO

UN TRABAJO MUY DURO Y MUY MAL REMUNERADO

Por: Luis Alfonso Mena Sepúlveda (Las 2 Orillas)

Los empresarios de los ingenios azucareros de Colombia, entre ellos el industrial santandereano Carlos Ardila Lulle, dueño de los ingenios Incauca y Providencia, se rasgan las vestiduras por la sanción que les impuso la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, al detectarlos inmersos en el denominado “Cartel del Azúcar”, y amenazan ahora con despidos masivos de trabajadores.

Lo anterior, a pesar de que nunca se han preocupado por los corteros y proletarios de la caña, tercerizados, explotados sin misericordia y a quienes pagan salarios de hambre por uno de los trabajos más duros en el campo laboral.

Además, el empresariado del azúcar tampoco se detiene en la elevación de los precios del producto en el mercado interno, con los que perjudica la canasta básica de los colombianos.

La sanción, contenida en la Resolución No. 80847 del 7 de octubre último, abarca a doce ingenios, (entre ellos los dos del grupo de Carlos Ardila Lulle), a dos comercializadoras, a la Asociación de Cultivadores de Caña, Asocaña, y a catorce personas naturales, “por haber incurrido en la conducta de acuerdos anticorporativos, o cartelización empresarial para obstruir de manera concertada, coordinada  y continuada las importaciones de azúcar hacia Colombia desde países como Bolivia, Guatemala, El Salvador y Costa Rica”.

A TRAVÉS DE LA MECANIZACIÓN, LOS INGENIOS HAN VENIDO REDUCIENDO LAS FUENTES DE EMPLEO

A TRAVÉS DE LA MECANIZACIÓN, LOS INGENIOS HAN VENIDO REDUCIENDO LAS FUENTES DE EMPLEO

Según la resolución, la concertación estaba destinada, entre otras razones, a “bloquear importaciones de azúcar a Colombia en general, para evitar que aumentara la oferta y disminuyera el precio interno que pagan los consumidores y la industria”.

En respuesta a la sanción, que es en total de 324 mil millones de pesos, los empresarios y sus defensores han dicho que ella redundará en la cancelación de numerosos puestos de trabajo, que calculan en 188 mil, aunque, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane, los empleos directos solo llegan a siete mil, y datos en poder de organizaciones sindicales señalan que son únicamente tres mil.

Se trata de una nueva treta, de aquellas a las que siempre recurre la clase empresarial del  azúcar, pues, como lo afirma Omar Romero, dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores, hoy tal generación de empleo por parte de los cañicultores es un sofisma.

“En la práctica hay una política de mecanizar el corte de caña”, dice Romero, y agrega: “No olvidemos que cuando se realizó el primer paro en el año 2005 había 28.000 corteros. Para el paro del año 2008 quedaban 18.000, y en el año 2014 no había más de 5.000 corteros, producto de la mecanización”.

Según Romero, la mecanización está programada por los empresarios del azúcar hasta 2018, lo cual indica que la disminución de más puestos de trabajo ya estaba planificada de antemano y seguirá su marcha en los próximos tres años.

Además de ahorrar dinero en el pago de corteros, los propietarios de los ingenios sancionados, apoyados en la legislación laboral y comercial colombiana, contratan a través de terceros, con lo que le hacen el quite a las responsabilidades sociales.

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