MI “CARTA-CHEQUE”

ISAÍ FUENTES GALVÁN

Por Isaí Fuentes Galván

Uno de los programas bandera del ingeniero Rodolfo Hernández durante su campaña fue su promesa de construir 20 mil hogares felices, y aunque el insiste en decir ahora que nunca lo hizo, lo cierto es que sí.

Pocos días antes de ganar la alcaldía, repartió por los sectores más pobres de la ciudad una “carta-cheque”, en la que invitaba a sus electores a votar por él con la promesa de que una vez electo, podrían exigirle con ese documento “su casita”.

Muchos se creyeron el cuento y votaron por él, únicamente por ese motivo, lo cual a mi juicio configura una antiquísima forma de corromper al elector, de viciar su voluntad política haciéndolo incurrir en error. La vieja maña de la política corrupta de jugar con las necesidades e ilusiones de la gente. Un acto evidente de corrupción política electoral.

Una vez electo y confrontado por sus deudos electorales, el alcalde comenzó por sacarle el quite a la promesa con la cínica excusa de que lo mal interpretaron, que su promesa consistió únicamente en gestionar el uso del suelo (oficio que él conoce muy bien). Falso. Ahora dice que será imposible cumplirla por culpa del Estado, del que dijo no saber lo “complicado” que era.

Esto último puede ser cierto. Sin embargo, debió calcularlo cuando hizo la promesa y no ahora, luego de obtener un provecho ilegítimo de eso: su elección.

Para muchos esa falsa promesa pudo haber decidido su elección. Sus asesores argentinos lo saben.

Alguna vez reunido con él, le dije que eso también era corrupción, y de la peor, que nadie le había pasado cuenta de cobro por esa mentira, que tarde o temprano debería pagarla, que esa falsa promesa no era coherente con su discurso “ético”. Hasta Kant se lo hubiese reprochado.

Todo indica que Hernández no podrá cumplir su promesa, la misma que lo hizo alcalde.

Así es como nuestro “ético” alcalde ganó su elección: por cinco mil votos. Bastaron cinco mil incautos que creyeron en su falsa promesa. Una ilegítima pero efectiva estrategia de engaño electoral. Ni más, ni menos.

(vanguardia.com)

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