MURIERON LAS LUCHAS SINDICALES EN COLOMBIA

LA DIRIGENCIA SINDICAL TRAICIONÓ A LOS TRABAJADORES DE BASE

El sindicalismo colombiano afronta hoy uno de los más críticos momentos de su historia, originado por el camino facilista y el acomodo burocrático de sus dirigentes.

De las luchas sindicales que buscaban el mejoramiento de la calidad de vida de la clase trabajadora y la defensa de las conquistas logradas,  prácticamente hoy no queda nada.

Los “líderes” sindicales en Colombia han perdido su liderazgo y se han convertido en glotones de la burocracia estatal, traicionando a la clase obrera a cambio de canonjías y mermeladas. Algunos hasta han sido ministros del trabajo, pasando a tomar decisiones en contra de su propia clase asalariada. Otros se han hecho elegir concejales, diputados y congresistas, para satisfacer sus aspiraciones burocráticas olvidando los compromisos con los de base.

Basta apenas recordar que cuando el gobierno de Alvaro Uribe determinó reducir el pago de las horas extras, eliminar los recargos de festivos y dominicales, abolir algunos sistemas pensionales y fomentar la tercerización de los contratos laborales, las centrales obreras permanecieron calladas y aceptaron sumisamente estos ataques contra el ingreso de los trabajadores.

El Presidente Santos prometió en campaña electoral que reduciría del 12 al 4 por ciento los aportes a salud de los pensionados, (para igualarlos con los de los trabajadores activos), se negó luego a cumplir esa promesa y los sindicatos no dijeron nada.

En la actual campaña presidencial algunos candidatos han propuesto eliminar la sustitución pensional, aumentar la edad para pensionarse y “flexibilizar” a favor de los patronos la contratación de personal, y ningún sindicato se ha pronunciado.

El pasado primero de Mayo, cuando a las calles de las principales ciudades de Colombia salieron apenas unos centenares de trabajadores a celebrar el Día del Trabajo, recordamos cómo hace algunos lustros estas manifestaciones contaban con la participación de miles y miles de obreros que reclamaban el respeto a sus derechos y abogaban por mejores condiciones de vida.

También recordamos cómo en otros tiempos la UTC, la CTC, la CGT y la USO, no permitían el desmedro de sus conquistas. Hoy ni les va ni les viene.

Decenas de sindicatos han desaparecido, otros ya ni siquiera tienen el número mínimo exigido por la ley para su existencia y reconocimiento, y cada día es menor el número de trabajadores que se afilian a ellos.

A los líderes sindicales ya no les importan los despidos masivos de personal ni las decisiones que cada día toman los patronos para ahogar las aspiraciones de sus nóminas. Tales “líderes” no dudan en vender por debajo de la mesa los derechos de la clase obrera con tal de llenar sus alforjas personales.

En síntesis, se acabó el verdadero sindicalismo en Colombia y hoy está reducido apenas a unos cuantos avivatos que no dudan en recibir canonjías y mermeladas del gobierno a cambio de traicionar a la clase trabajadora.

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