¡ NADIE DA RAZÓN DE LOS PEAJES !

RAFAEL SERRANO PRADA

Por Rafael Serrano Prada

Cuando el ex vicepresidente de la república Germán Vargas Lleras les entregó a la Gobernación de Santander y a la Alcaldía de Bucaramanga el recaudo y manejo de las estaciones de peaje situadas en los alrededores de la capital del departamento, la primera en el municipio de Lebrija, en la ruta al aeropuerto Palonegro y, la segunda, en la vía a Rionegro, se creyó que, por fin, tendríamos inversiones reales y a tiempo en la malla vial de la zona metropolitana.

Las dos estaciones de peaje producen alrededor de sesenta millones de pesos diarios y los dineros deben estar a disposición del Instituto de Desarrollo de Santander —IDESAN — en una cuenta especial, cuyo monto es parte del secreto bien guardado que mantienen las autoridades regionales, mientras se compran algunos terrenos en la vía a Rionegro, donde la necesidad de estas inversiones resulta inaplazable.

La mayor vergüenza que produce este delicado asunto, radica en el estado de abandono en que se encuentra el trayecto Girón – Estación Café Madrid, donde existen desde hace dos años peligrosos hundimientos de la vía, con la destrucción de la capa asfáltica, agravada por el tráfico pesado proveniente de la Costa Atlántica y del interior del país, dejando pasar el tiempo, mientras los dineros recaudados en las estaciones de peaje permanecen inactivos en agencias bancarias de carácter privado, como si existieran compromisos de otro orden con el sector financiero.

Las autoridades regionales y municipales están en mora de informarle a la opinión pública sobre el comportamiento del recaudo en las estaciones de peaje de Lebrija y Rionegro, para que puedan demostrar realmente su eficacia. Los usuarios de estas vías, que se encuentran en deplorable abandono, tenemos derecho a conocer el volumen del dinero recaudado, el valor de los terrenos adquiridos, la proyección de las inversiones y los rendimientos financieros, como parte de la bondad de las acciones que los mandatarios del departamento y del municipio de Bucaramanga se comprometieron a realizar.

Lo mismo ha ocurrido con el manejo del peaje de la Mesa de los Santos, entregada desde hace doce años a un operador privado que, siguiendo el ejemplo de las autoridades seccionales, tampoco rinde cuentas a la opinión pública.  Millares de propietarios de vehículos, que circulan todas las semanas por la vía Tres Esquinas hacia la zona turística del municipio de Los Santos, hacen cuentas sobre el millonario baloto que engorda cada día, cada semana y cada mes las alforjas de los afortunados concesionarios, que se ganaron la lotería sin comprarla.

Esta concesión del peaje de la Mesa de los Santos es una vagabundería que debería suprimirla el departamento, porque cobran 12.600 pesos por cada vehículo, obtienen ganancias superiores a los trescientos millones de pesos al mes y se niegan a realizar el mantenimiento de las vías veredales. Hace algunos meses, el gobierno departamental pidió cuentas por el incumplimiento de las obligaciones establecidas por Ordenanza de la Asamblea del Departamento y existía el propósito de liquidar la concesión. Después hubo un acuerdo con los concesionarios y un nuevo manto de silencio sepultó las esperanzas de las comunidades campesinas, que siguen pagando esta abultada tarifa parafiscal. Estos operadores privados también están obligados a rendir cuentas sobre el monto del recaudo y sobre las inversiones.

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