¡ QUE ENTRE EL DIABLO Y ESCOJA !

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

Si bien todos los candidatos presidenciales tienen factores positivos que atraen el voto de los electores en distintas proporciones, no es menos cierto que igualmente todos tienen grandes debilidades y lados oscuros que afectan en grado sumo sus aspiraciones políticas. Ninguno de los que están en contienda se salva.

Humberto de la Calle representa las viejas maquinarias politiqueras corruptas y encarna al partido que llegó a la Presidencia financiado por el narcotráfico. Si gana, tendríamos a los Serpa, a los Samper, a los Cristo y a los Gaviria otra vez en el poder. Por eso va de último en las encuestas con apenas dos puntos mientras el primero llega casi a 40 puntos.

Germán Vargas Lleras, (además de su soberbia, arrogancia y pedantería), por su silencio se hizo cómplice de los yerros, desafueros, traiciones, trampas y hechos de corrupción del gobierno de Santos en su condición de vicepresidente. Es más, Vargas es el candidato de Santos y podría ser un continuista de este pésimo gobierno.

Sergio Fajardo no es claro, sus discursos tienen un tinte cantinflesco, (“como que sí pero como que no”), es confuso y gaseoso. Pero además escogió una pésima fórmula vicepresidencial, Claudia López, una lesbiana gritona, sembradora de odios que en lugar de sumarle votos, le resta. Fajardo iba muy bien pero empezó a bajar en las encuestas vertiginosamente desde el momento en que la escogió a ella.

Gustavo Petro tiene las manos untadas de sangre y el pasado no perdona. Su inclinación hacia el “socialismo del siglo XXI”, su afecto por la insurgencia, sus simpatías por los desgastados regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela, su izquierdismo radical en momentos en que el mundo avanza hacia la derecha, y el miedo que infunde en algunos sectores ciudadanos, se oponen a sus aspiraciones.

Y el señor Iván Duque no es Iván Duque.  Es Alvaro Uribe Vélez en cuerpo ajeno. De ganar Duque, el verdadero Presidente sería el “caporal del Ubérrimo”, al que siempre han asociado con los paramilitares, el del gobierno de los falsos positivos y las chuzadas, el que quitó las horas extras y los dominicales, el papá de dos muchachitos irreverentes que se enriquecieron de la noche a la mañana bajo su mandato, el que persiguió a los pensionados y favoreció a los potentados, el que se hizo reelegir repartiendo mermelada a diestra y siniestra como quedó comprobado en el escándalo de la “yidispolítica”.

Quedaría faltando hablar de Viviane Morales, la esposa del exguerrillero Carlos Alonso Lucio. Pero es que ella… ni fu ni fa. Ni quita ni pone en esta campaña presidencial.

Ante este panorama, un refrán de nuestros mayores : “que entre el diablo y escoja”.

——