RICHARD AGUILAR Y SU PROPUESTA PARA AYUDAR A EMPRESARIOS Y EMPRENDEDORES HOY EN CRISIS

EL CANDIDATO AL SENADO RICHARD AGUILAR VILLA Y SU PROPUESTA ECONÓMICA

Por Richard Aguilar Villa

La economía colombiana comenzó el 2018 con una noticia esperanzadora : el Fondo Monetario Internacional -FMI- mejoró en un 0,2 por ciento la proyección de crecimiento para nuestro país. Ahora, esa entidad considera que Colombia podría crecer en un 3 por ciento en el presente año, lo cual, de llevarse a cabo, superaría de forma amplia el crecimiento del 1,8 registrado en el 2017.

El FMI considera, entre otras razones, que los consumidores han incrementado la confianza en el país, lo cual se reflejará en un aumento de la demanda interna que, a su vez, activará la cadena productiva. Es un excelente augurio para un país que comienza a tomarse confianza luego de un conflicto armado de casi medio siglo.

Sin embargo, es necesario que el país, ya sin la preocupación de la mayor fuente de conflicto interno, ajuste sus políticas económicas para acompañar ese proceso y, de esa forma, respalde a la industria ya consolidada y ayude a las personas que apenas inician su proyecto empresarial.

Colombia es un país de emprendedores. Aquí nacen más empresas que en muchos otros países, incluida la economía europea; pero el 70 por ciento de esos emprendimientos fracasa antes de llegar a los cinco años. A esta situación hay que agregarle que, desde el 2010, han ingresado volúmenes inmensos de mercancía china que se comercializa en las calles a precios tan bajos que resultan sospechosos.

Quizá los sectores más afectados por esta situación son las confecciones y el calzado. Según el Dane, la confección de prendas de vestir cayó 13 por ciento y la hilatura y acabado de productos textiles en 19,9 por ciento.

En cuanto al calzado, el caso de Bucaramanga, líder en este sector, es dramático. En esta ciudad hay unas cien mil personas que viven de fabricar zapatos. O vivían, porque un gran número de ellos se ha quedado sin empleo a raíz de que algunos fabricantes cerraron y se convirtieron en importadores y comercializadores. Estas actividades les dan mayor rentabilidad y, además, les bastan con cuatro empleados en lugar de las costosas nóminas de cuarenta personas.

Una vez superado el conflicto armado, Colombia debe crear las políticas necesarias para consolidar su industria. Se debe fortalecer el emprendimiento, pero acompañado de estrategias de formación y de los recursos financieros necesarios para hacer estos acompañamientos y para crear sistemas de mercadeo y una red vial en óptimas condiciones para transportar los productos a los centros de consumo.

Si no generamos puestos de trabajo, dignos y bien remunerados, existe el riesgo de que nuestros jóvenes, en su desespero, se vinculen a formas ilícitas de generación de ingresos.

En ese sentido hay que mirar con especial atención al campo. Las zonas rurales han estado abandonadas, en parte, debido al conflicto armado. Pero una vez erradicado este factor, es necesario crear programas de formación media, tecnológica y superior que favorezcan la creación de una agroindustria sólida, liderada por nuestros jóvenes.

Por una generación de jóvenes campesinos que se vean a sí mismos como empresarios, con la formación necesaria y apoyado en las nuevas tecnologías. Esa es la única manera de competir y de lograr que los nuevos emprendimientos salgan adelante.

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