SANTOS SE BURLÓ DE LOS PENSIONADOS

HÉCTOR GÓMEZ KABARIQ

Por Héctor Gómez Kabariq

El Presidente Juan Manuel Santos, a plena luz del día y sin vergüenza alguna, acaba de consumar otro engaño en contra del pueblo. Esta vez en contra de más de un millón de pensionados.

En su campaña reeleccionista, Santos, con el fin de obtener el voto de los pensionados, prometió que les bajaría del 12 al 4 por ciento el descuento para salud.  Lo hizo en condición de candidato-presidente, o sea que ya sabía de dónde iba a sacar su gobierno el dinero para cumplirles. De ello puede dar fe el autor de esta columna, por cuanto fui el jefe de prensa de esa campaña política en Santander y en una de las entrevistas que le hice refrendó ese compromiso con los pensionados de todo el país.

Ahora, cuando el Congreso de la República resolvió aprobar un proyecto de ley en ese sentido, Santos lo objeta, no lo aprueba, argumentando que no hay dinero.

Pero cabe recordar que en ese entonces Santos también estaba prometiendo que no habría aumento de impuestos, (“lo juro y lo escribo sobre una piedra”, decía, repitiendo una frase de su primera campaña en el 2010). Y no contaba en ese momento con los dineros que se ahorraría su gobierno en caso de alcanzar la paz con las FARC.

Hoy, cuando está recibiendo 10 billones de pesos adicionales de la reforma tributaria y cuando se ahorra los 28 billones que costaba la guerra, Santos dice que no hay dinero para cumplirle a los pensionados. Cumplir esa promesa solo vale 2 billones de pesos según las cuentas del Ministerio de Hacienda. Presidente tramposo, mentiroso.

En Colombia a los trabajadores activos se les descuenta el 4 por ciento del sueldo como aporte obligatorio para la atención de la salud. Pero, cuando esos trabajadores se pensionan, el descuento se les triplica, elevándose al 12 por ciento, a pesar de que las pensiones apenas son el equivalente al 75 por ciento de lo que el trabajador devengaba cuando era activo.

Y no solo está el dinero de la reforma tributaria y el del ahorro de la guerra. Si los funcionarios y políticos corruptos no se robaran cada año 10 billones de pesos en chanchullos, (cifras de la Contraloría General), habría mucho más dinero disponible. Pero no. Hacen lo contrario. Si el gobierno destinara lo de la reforma tributaria y lo del ahorro de la guerra para cumplir las promesas del Presidente, entonces quedaría muy poquito para que se lo roben los funcionarios y políticos bandidos. Prefirieron mamarle gallo a los pensionados con tal de dejar el dinero a disposición de los corruptos.

Y en el Palacio de Nariño todavía se preguntan por qué será que en las encuestas Santos aparece apenas con el 12 por ciento de imagen favorable. Está por debajo de Maduro que en Venezuela tiene el 30 por ciento de favorabilidad. Y eso ya es mucho decir.

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