¡¡ SE ROBARON LA PLATA DEL HOSPITAL DE BARBOSA !!

RAFAEL SERRANO PRADA

Por Rafael Serrano Prada – Director EL FRENTE –

Son múltiples las denuncias que ha presentado la actual administración municipal de Barbosa (Santander), representada por la alcaldesa Deyanira Ardila González,  por los problemas de corrupción en las obras de reconstrucción del Hospital, que tocan con el manejo político del ex senador Marcos Cortés, empeñado en tapar como los gatos los actos de corrupción que se presentaron en ese municipio, donde ha pretendido ser el gran cacique de esta comunidad, agobiada por la privatización de la salud, por la privatización del recaudo de los impuestos de industria y comercio, y por la privatización de los servicios de alumbrado público.

El hospital era modelo de organización, hasta cuando decidieron politizarlo y convertirlo en el “Pozo de Donato” de las inversiones públicas, comprometiendo los recursos fiscales del departamento y del municipio en obras de reconstrucción y dotación que, a juicio de la Contraloría General de Santander, representan un daño fiscal de mil setecientos millones de pesos, que tienen que ver con el liderazgo político del ex senador descortés. Una comunidad apabullada por la injerencia de un cacique, que insulta a los representantes de los medios de comunicación, que han tenido el valor civil de pedirle a los organismos de control que investiguen estos hechos.

En este hospital nació hace cuarenta años el actual gobernador de Santander, Dídier Alberto Tavera Amado, que ha buscado una solución jurídica al problema de las investigaciones que pesan sobre el presente y futuro de la institución asistencial y de su municipio. Allí trabajaron eminentes figuras de la medicina santandereana, que dejaron huella en el corazón agradecido del pueblo barboseño. Allí hubo líderes cívicos como José Villafradez, el médico Cortés, Salvador Plazas, Serafín Araque, Lucrecia de Chinome, José Becaría, Vidal Mosquera, Bertilda Sotomonte, Gregorio Gómez y Carmen Rosa Pinzón de Camacho, insigne educadora, que trabajaron por los intereses superiores de Barbosa y que fueron ejemplo de dignidad y patriotismo.

Es lamentable que el gobierno de Santander no pueda invertir recursos frescos en el hospital de Barbosa, mientras la Fiscalía General de la Nación, que tiene engavetadas las investigaciones, mantenga la actual situación de incertidumbre, frente al comportamiento de funcionarios que dejaron vencer las pólizas de cumplimiento de unos contratistas audaces,  que alteraron los diseños de las obras, que utilizaron materiales de mala calidad, a tal punto que tres años después de esta colosal inversión, sea el único centro asistencial de Santander, vergonzosamente paralizado.

Las inversiones aprobadas por la gobernación de Santander y por la pasada administración municipal, resultaron ser una estafa para la población, por la mala calidad de las obras y de los equipos de dotación, porque los niños que llegan al mundo, ignorando el manto de corrupción que allí se ha presentado, tienen que nacer fuera de la jurisdicción, en el vecino hospital de Moniquirá, cuando precisamente funcionarios de la pasada administración fueron alcahuetes de los contratistas, a quienes les pagaron hasta el último centavo, por obras mal ejecutadas, funcionarios que dejaron vencer las pólizas de cumplimiento, conducta que tipifica un delito contra la administración pública.

Que el exsenador Marcos Cortés, prevalido de su arrogancia y de poder, insulte a las directivas del diario EL FRENTE, porque hemos pedido en notas editoriales, en crónicas y reportajes, que se haga claridad sobre las investigaciones por el mal uso de los dineros públicos, como lo ha certificado la Contraloría General de Santander, es propio de su temperamento.

Valiente mujer, la alcaldesa de Barbosa, Deyanira Ardila González, que ha tenido el valor civil de contarle al departamento mucho de lo que ella encontró hace dos años, como vergonzosa herencia de la pasada administración municipal y que el secretario de salud, Juan Pablo García Penagos, confirme que hubo un manto de corrupción al recibir unas obras en mal estado, tranquiliza nuestra conciencia de que estamos defendiendo los intereses de esta bella población santandereana, que es el principal puerto terrestre del departamento.

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