SOBREPESO Y CÁNCER (POR JAIME FORERO GÓMEZ)

JAIME FORERO GÓMEZ

JAIME FORERO GÓMEZ

Por Jaime Forero Gómez

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), integrante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha actualizado sus Manuales de Prevención del Cáncer, donde reafirma la relación de sobrepeso y obesidad con 5 tipos de cáncer, añadiendo ocho variedades más a la lista. Una cosa interesante es que presenta la asociación de otra manera: “la ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de cáncer”.

Confirma la asociación de obesidad con el cáncer de colon y recto, esófago, riñón, útero y seno en mujeres posterior a la menopausia. Añade el gástrico, hígado, vesícula biliar, páncreas, ovario, tiroides, meninges y mieloma múltiple. No se atreven a confirmar la relación con el cáncer de próstata y mama en hombres.

Identifican y confirman varios mecanismos “productores” del cáncer siendo la inflamación crónica con las alteraciones metabólicas corporales y de las hormonas sexuales que se producen, una de las causas principales. La inflamación se produce por las alteraciones que el exceso de comida azucarada y grasa, en horarios inadecuados con la inactividad física, produce en la respuesta inflamatoria nacida por el desequilibrio en la flora bacteriana intestinal, liberando gran cantidad de sustancias que inflaman a todos los niveles, activando unas células de la sangre llamadas macrófagos, bloqueando mecanismos de defensa, inflamando y alterando ciclos en las células volviéndolas cancerígenas.

Es vital desde la niñez enseñar a comer evitando harinas procesadas y azúcares en exceso, enseñando patrones de actividad física para toda la vida. Las escuelas en los 7 primeros años de vida deben ser centros de actividad física al aire libre “aprendiendo jugando” y no manteniendo al niño en salones cerrados expuestos a la contaminación ambiental.

La IARC refiere que la pérdida de peso disminuye el riesgo de cáncer pero es importante la actividad física desde la niñez que además disminuye los efectos de la contaminación ambiental. Asumir una dieta Mediterránea u Oriental protege al ser humano del cáncer al tornar el cuerpo antiinflamado para toda la vida. En esto es vital comer verduras, frutas y leguminosas.

(Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com)

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