Por Abelardo de la Espriella El plan macabro de Juan Manuel Santos no podía ejecutarse solo o implementarse por generación espontánea: robarse el plebiscito y, de suyo, la voluntad popular mayoritaria requería cómplices, y, para ese cometido, el Tartufo se tomó la Corte Constitucional. La mamertería y algunos incautos de este otro lado del espectro […]