Por Oscar Jahir Hernández El día que Horacio Serpa en un ataque de fervor gritó que se quemaba las manos por Didier Tavera, me hizo recordar la historia de Benjamín Cubillos, el hombre que según Germán Castro Caicedo murió en la selva dejando anotado en un diario que su alma se la dejaba al diablo. […]