Por Héctor Gómez Kabariq Hace ya cinco años mi esposa y yo resolvimos radicarnos en mi bello pueblo natal, Zapatoca, huyendo de la contaminación, el ruido, la inseguridad, los trancones y las demás angustias propias e inevitables de las grandes urbes. Ahora, cuando esporádicamente y por un par de días nos vemos obligados a viajar […]