No suelo hablar de mis asuntos personales pero una excepción es perdonable. Por Héctor Gómez Kabariq Siempre dije que una vez recibiera el primer chequecito de mi pensión dejaría de trabajar, me iría a vivir a Zapatoca y me dedicaría a hacer “lo que me diera la gana”. Recibí ese primer chequecito a comienzos de […]